¡Tilonorrinco! ¡Espiritrompa!¡Sapo!

Con estos insultos Moncho despedía a su maestro que era llevado por “las fuerzas nacionales” en la Guerra Civil española de 1936, en el film “La lengua de las mariposas”, película de José Luis Cuerda sobre un relato de Manuel Rivas, en dónde se narra divinamente la labor que debe desarrollar un maestro en la escuela.

En estos días anda en el candelero si se adoctrina o no en la escuela catalana. Es evidente que no se debe adoctrinar, ya que esta palabra es según la RAE:

1. tr. Inculcar a alguien determinadas ideas o creencias.” E Inculcar Del lat. inculcāre.1. tr. Apretar con fuerza algo contra otra cosa. U. t. c. prnl. 2. tr. Repetir con empeño muchas veces algo a alguien.3. tr. Infundir con ahínco en el ánimo de alguien una idea, un concepto, etc.

El quid de la cuestión está en definir claramente qué es la educación y sobre esto, desafortunadamente, no hay un consenso claro, cada cuál entiende la educación de una manera, pues ella es definida y considerada según muchos aspectos y matices condicionada por la ideología o las creencias.

Sócrates, considerado por muchos como el paradigma del educador, afirmaba que sus discípulos eran quienes estuvieran dispuestos a conversar con él en jardines, calles o plazas, a pensar. Y esto le valió una condena a muerte, que esperó con gran serenidad, acusado de corromper a los jóvenes. Casi nada, “corromper” a la juventud por enseñar a pensar.

Pestalozzi, considerado unos de los padres de la pedagogía moderna, afirmaba que a los niños no se les deben proporcionar conocimientos ya construidos, sino la oportunidad de aprender sobre sí mismos mediante la actividad personal.

Y así podríamos ir poniendo definiciones, algunas extremas como la J. B. Watson, que creía firmemente que el ser humano no nace, se hace, de aquí que dijera: “Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón- prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados”.

En cambio Judith Rich Harris, en su obra “El mito de la educación”, cuestiona el papel de la educación en la conformación de la personalidad del ser humano.

Lo que es evidente es que la educación en la sociedad actual es considerada una condición indispensable para poder alcanzar como mínimo un puesto de trabajo, aunque la educación para otros debía jugar el papel de una educación concreta en valores, que la educación “no hable de tolerancia y de convivencia en abstracto, que enseñe a resolver problemas implicando a la escuela, el municipio, los ciudadanos, las asociaciones…”. Afirma la catedrática de ética Victoria Camps, referente en este campo del que estamos hablando.

En España yo fui adoctrinado en los escolapios de Jaca (Huesca) y tuve la suerte de tener a D. Carlos, maestro represaliado, que gracias a los escolapios pudo ser de nuevo maestro y parecerse al Don Gregorio de Moncho.

Él supo hacernos leer, en una auténtica obra de ejercicio de pensamiento creativo y de libertad de espíritu, lo que escondía la “Formación del Espíritu Nacional”. Es verdad que no había una Alta Inspección educativa, pero es que no hacía falta, toda la sociedad era una Alta Inspección. ¿O no?

La cuestión ahora es, obviamente no debe adoctrinarse en la escuela, pero guste o no, nos pongamos de perfil o no, “haberla hayla” en la escuela catalana y quizás en las de otras “naciones”, siempre hay patriotas de un lado y del otro que adoctrinan al educando. Conozco a más de algún abuelo que sus nietos le han preguntado: “¿Abuelo tú no eres catalán? ¿Por qué me preguntas eso? Porque no hablas catalán. ¿Y eso quien te lo ha dicho? En la escuela el profe”.

Con diecisiete sistemas educativos como existen actualmente en España, y cuando hay, dicho por los editores de libros de texto, veinticinco libros diferentes de matemáticas, por lo visto 2 más 2 no son cuatro, algo habrá que hacer para armonizar la educación española y algo se está haciendo mal cuando se han tenido siete leyes de Generales de Educación y en estos momentos se ha vuelto a dar otros seis meses de prorroga a la Comisión de Educación que intenta crear un pacto educativo.

 

 

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