Doctor en Periodismo y autor de libros sobre el uso adecuado de las palabras, Álex Grijelmo colabora desde hace años en El País, donde escribe una columna semanal, bajo el epígrafe La punta de la lengua, en una de ellas leo una palabra ahora muy corriente: ‘streaming’; ‘descarga progresiva’, ‘transmisión por secuencias’. Pero las palabras, recuerda, nombran antes de tener una definición. ‘Streaming’ se emplea en una retransmisión en directo por Internet. ¿Por qué no decir en flujo, si no se quiere en directo? Por esnobismo y para seguir la corriente.
En otro lugar, el propio Grijelmo comenta el vocabulario que despliega Podemos. Iglesias se apropia de ‘la gente’, como si fuera suya, pero que acaba votando más al PP, sobre todo cuando él se unió al PP para formar el PPP e impedir gobernar al PSOE. Hablan del Régimen del 78, para dar resonancias franquistas a la transición. Ante las arbitrarias detenciones en Venezuela usan un ‘no me gusta’. Grijelmo sostiene que Iglesias busca evitar que se le acuse de dar un apoyo explícito, y evita condenarlas o decir que le repugnan. Que conste.
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