El modelo socialista de Larrosa ha llevado a demasiados barrios al límite. Lleida necesita recuperar autoridad, seguridad y orgullo. Hay momentos en política en los que ya no sirven las medias tintas. Lleida ha llegado a uno de ellos.
Durante años, el socialismo ha gobernado esta ciudad como si los problemas pudieran desaparecer simplemente dejando pasar el tiempo. Cuando los vecinos denuncian inseguridad, hablan de convivencia. Cuando denuncian incivismo, hablan de complejidad social. Cuando denuncian suciedad y abandono, anuncian un nuevo plan. Y cuando la realidad les desmiente, buscan una excusa.
Pero la realidad no entiende de propaganda. La realidad está en nuestras calles. Está en las plazas deterioradas. Está en los comercios que bajan la persiana. Está en los vecinos que han dejado de sentirse cómodos en determinados espacios de su propia ciudad. Está en quienes reclaman algo tan elemental como poder salir de casa y vivir tranquilos. Y, ante todo esto, el gobierno de Fèlix Larrosa parece instalado en una peligrosa comodidad. El Ayuntamiento no puede acostumbrarse al deterioro. Los ciudadanos tampoco.
Una ciudad no se gobierna desde una rueda de prensa. Se gobierna tomando decisiones. Se gobierna haciendo cumplir las ordenanzas. Se gobierna poniendo policías donde hacen falta. Se gobierna limpiando las calles. Se gobierna protegiendo al comercio. Se gobierna recuperando los barrios. Y, sobre todo, se gobierna entendiendo que el espacio público no pertenece a quienes lo ocupan, sino a todos los ciudadanos.
No aceptaremos que determinadas plazas terminen convertidas en espacios donde una parte de los vecinos se sienta expulsada. No aceptaremos que el incivismo se normalice. No aceptaremos que la inseguridad se relativice. No aceptaremos que el Ayuntamiento mire hacia otro lado. Y tampoco aceptaremos que se utilice el miedo a ser políticamente incorrecto como mordaza para impedir que hablemos de los problemas reales. Decir la verdad sobre una ciudad no es odiarla. Es quererla.
Lleida necesita recuperar autoridad. Porque sin autoridad no hay convivencia. Sin seguridad no hay libertad. Sin limpieza no hay dignidad. Sin comercio no hay barrios vivos. Y sin un espacio público compartido no hay ciudad. El PSC ha gobernado demasiado tiempo. No puede seguir presentándose como la solución a problemas que él mismo no ha sabido resolver. Larrosa no necesita más tiempo. Lleida necesita un cambio.
Ese cambio no consiste en cambiar una fotografía por otra. Consiste en cambiar una forma de gobernar. Frente a la resignación socialista, determinación. Frente a las excusas, decisiones. Frente al abandono, inversión. Frente al incivismo, autoridad. Frente a la inseguridad, policía y cumplimiento de la ley. Frente a los barrios olvidados, un Ayuntamiento presente.
Lleida merece recuperar sus plazas. Merece recuperar sus calles. Merece recuperar su comercio. Merece recuperar su tranquilidad. Y merece, sobre todo, recuperar la confianza en que el Ayuntamiento está del lado de quienes hacen las cosas bien.
No queremos una ciudad dividida entre barrios de primera y barrios de segunda. Queremos una sola Lleida. Una Lleida donde nadie tenga que resignarse a vivir peor porque el Ayuntamiento haya decidido mirar hacia otro lado. Una Lleida donde las normas sean iguales para todos. Una Lleida donde la autoridad no sea una palabra prohibida. Una Lleida donde el espacio público vuelva a ser realmente público.
Ese es el proyecto que defendemos. Y esa es la alternativa que representa el Partido Popular. Lleida ha tenido suficiente socialismo. Ahora necesita valentía. Ahora necesita autoridad. Ahora necesita cambio. Lleida necesita volver a ponerse en pie. Y estamos preparados para hacerlo.
Xavier Palau, jefe de la oposición en el Ayuntamiento de Lleida
NOTA: elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.
















