El pasado viernes el Diari Més publicaba una crónica titulada: “Prades recull 700 signatures contra la retirada de l’estelada del campanar”, así mismo en el mes de julio se publicaron varias crónicas en las que se hacían eco de la polémica surgida a partir de la decisión del Arzobispado de Tarragona de ordenar la retirada de la estelada que ondeaba en el campanario de la histórica iglesia parroquial de Santa María ( iniciada en el s. XII), desde el año 2012 ( año del inicio del “Procés” secesionista).
En dichas crónicas se mencionaba la entidad que yo presido (Coordinadora de la Resistencia Cívica) y mi propio nombre, como «culpables» o responsables de haber enviado al Arzobispado un requerimiento, para su retirada. Y así fue, el pasado 17 de julio, a petición de varios miembros de nuestra entidad que residen temporalmente en Prades y profesan la religión católica, enviamos una argumentada y respetuosa carta que firmaba yo mismo, para que el Arzobispado, si estimaba pertinentes y razonables nuestros argumentos, diera instrucciones para su retirada. Cosa que diez días después se produjo, no sin la pública y aireada oposición del colectivo “Prades per la Indepèndencia”. Por razones de espacio daré solo unas pinceladas de las razones expuestas:
1. La bandera estelada que lleva trece años ondeando en dicho campanario (Prades), no es una bandera oficial y es símbolo exclusivo del secesionismo catalán. (…). Los templos católicos (católico = universal) son espacios sagrados que pertenecen a toda la comunidad cristiana, independientemente de sus ideas políticas o preferencias ideológicas. La colocación de símbolos político-nacionalistas en un lugar de culto es interpretado por muchas personas como una identificación de la Iglesia catalana con un sector de la población (la nacionalista) pudiéndose sentir el resto excluidos, lo cual contradice su vocación de comunión, acogida y unidad.
2. Entendemos que con la presencia de dicha bandera, además de vulnerarse la exigible neutralidad, se puede generar división entre los feligreses, y se puede estar alejando de determinadas iglesias a personas que buscan un espacio de oración y comunión libre de ideologías e inclinaciones partidistas. (…) pensamos por ello que la prudencia más elemental aconsejaría la retirada inmediata de dicha bandera. (…). En los campanarios como ha venido ocurriendo desde hace casi nueve siglos en la iglesia de Prades, deben lucir solo las campanas. Pues, reiteramos, nada justifica ahí su presencia, salvo que se considere que esta parroquia es también la sede de la ANC, Junts o ERC, devolviendo al templo su misión exclusivamente espiritual y universal.
3. ¿Cuál ha sido el balance de tantos años de sumisión eclesial al nacionalismo y de desprecio por tanto a los fieles que no comulgan con dicha ideología ? Cataluña ocupa actualmente y con diferencia en España, el ultimo lugar en el porcentaje de personas que dicen profesar la fe católica. Allí donde más arraiga el nacionalismo, más descristianización se ha producido. Pues, se convierte el nacionalismo en una nueva religión y “la nació, la estelada y la llengua en sus ídolos. Por cierto la iglesia de Prades fue devastada y convertida en almacén agrícola en 1936 por el Front Popular.
Cada cual puede poner en el balcón de su casa la bandera que le de gana, pero el Ayuntamiento de Prades ( que incumple la Ley de Banderas), según la legislación vigente debería mantener una escrupulosa neutralidad institucional, lo que implica no colocar símbolos partidistas o símbolos no oficiales (como la estelada) en espacios públicos o edificios oficiales.
Decir para finalizar que el propósito básico que mueve nuestra entidad y nuestra actividad cívica y jurídica, es defender la Constitución (como fundamento de ciudadanía e igualdad de derechos de todos ante la ley), la pluralidad de Cataluña, el cumplimiento de la Ley y de las sentencias judiciales (en eso consiste la democracia) cosa que no siempre ocurre en Cataluña, la defensa de obligada neutralidad en los edificios y espacios públicos que son de todos.
Salvador Caamaño Morado (presidente de la Coordinadora de la Resistencia Cívica)
P.D. En las crónicas citadas, sobre este asunto, solo se recoge la opinión del colectivo «Prades per la Independència» y sin embargo se menciona el nombre de la entidad que presido (Coordinadora de la Resistencia Cívica), así como mi propio nombre. En aras a la libertad de expresión, al derecho de réplica y a clarificar este tema pensamos que tal vez sería conveniente la publicación del presente escrito. Le adjunto lo publicado en redes sociales sobre nuestra entidad.

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