En los tiempos que corren en la actualidad, es desolador preguntarle a un Guardia Civil por su situación en Cataluña ya que difícilmente podrá responder de manera optimista. Hoy en día nuestra situación está marcada por la incertidumbre, la decepción y una profunda preocupación.
Cuando creemos que se ha avanzado un poco con el anuncio de la integración de la Guardia Civil en el sistema de emergencias CAT-112, reivindicación que se persigue desde hace muchos años, este logro se ve empañado con la noticia de la retirada de competencias del SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza), que pese a ser compartidas hasta la presente, dejarán de serlo y pasarán a ser en exclusiva de la policía catalana.
Si a esto le sumamos la incertidumbre que sufren los guardias civiles del Servicio Marítimo, otra de las competencias que ansía la Generalitat y que está haciendo todo lo posible para que les sea transferida, amenaza a que otra de las grandes especialidades que la Guardia Civil desempeña con profesionalidad en tierras catalanas pueda desaparecer.
Como si estos hechos no fueran suficientemente alarmantes, añadimos otra preocupante decisión política y es el anuncio de cesión de competencias relacionadas con la protección de las personas, bienes y mantenimiento del orden público en puertos y aeropuertos a los Mossos d’Esquadra, áreas que, hasta la presente, eran responsabilidad exclusiva de la Guardia Civil.
Desde su fundación, Guardia Civil ha servido con eficacia y eficiencia en Cataluña, ganándose el respeto y aprecio por los ciudadanos allí donde ha sido requerida su presencia. Por ello, resulta doloroso constatar cómo, en los últimos años, las decisiones políticas parecen estar orientadas en la expulsión del Cuerpo sin tener en cuenta el sentir de la mayoría de los ciudadanos catalanes.
Que se haya anunciado otra cesión más de competencias sin que la policía catalana tenga siquiera efectivos suficientes para ello, es solo otra muestra más de la imposición política frente al bienestar y seguridad de los ciudadanos.
Hoy en día, ningún Guardia Civil destinado en Cataluña se siente protegido o respaldado por la Administración. La sensación de abandono es generalizada y poco o nada les importa que miles de familias deban abandonar sus hogares y su tierra, que tengan que sacrificarse para contentar a una minoría independentista. El titular que resumiría esta realidad sería: El sufrimiento de muchos para contentar a unos pocos, en perjuicio de TODOS los catalanes, independientemente de su inclinación política.
Mila Cívico. Portavoz de Cataluña de Jucil
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