El conflicto por las pinturas de Sijena suma un nuevo capítulo judicial. Jorge Español, abogado del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena, ha presentado una petición de conciliación contra Pepe Serra. El director del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) se enfrenta ahora a una acusación de injurias por sus descalificaciones públicas.
La tensión estalló tras la reciente presentación del nuevo disco de la cantante Rosalía en las salas del museo barcelonés. Español solicitó la suspensión del evento por temor a que las vibraciones acústicas dañaran los frágiles lienzos. La respuesta de Serra fue tachada de despectiva al sugerir ante los medios que el letrado aragonés «debería ir al médico».
Este tipo de declaraciones evidencian la falta de altura institucional que a menudo rodea la gestión cultural bajo el actual clima político. En lugar de argumentos técnicos, el director del MNAC optó por el ataque personal y la burla. Para el abogado de Sijena, estas afirmaciones son «gravísimas» y suponen un ataque directo a su honor profesional.
La demanda de conciliación es ahora un paso obligatorio por ley antes de que el juzgado admita a trámite cualquier querella. Español no solo busca una rectificación, sino que exige una indemnización de 90.000 euros por daños morales. Además, el letrado ha sido tajante al solicitar la dimisión inmediata de Serra de su cargo directivo.
Resulta llamativo cómo la izquierda cultural catalana intenta ridiculizar a quienes simplemente exigen el cumplimiento de la ley. El abogado insiste en ejecutar la sentencia que obliga a devolver las pinturas murales al monasterio de Sijena. Esta disputa legal lleva años enquistada en los juzgados debido a la resistencia de la Generalitat y sus instituciones.
En su escrito judicial, Español defiende que actuó con responsabilidad al advertir sobre la potencia de los vatios en el concierto. Por su parte, el sector museístico se escuda en informes que advierten sobre el riesgo de trasladar los frescos. Según diversos expertos, el movimiento de las piezas podría provocar que estas se desmigajaran de forma irreversible. Sin embargo, este debate técnico no justifica en ningún caso el uso del insulto desde una tribuna pública.
La gestión del MNAC vuelve a estar en el ojo del huracán por su politización y su actitud desafiante ante las sentencias. El «caso Rosalía» ha sido el detonante de una crisis que va más allá de un simple evento promocional. Se trata de una cuestión de respeto a las formas y a la independencia de los profesionales del derecho.
La indemnización solicitada de 90.000 euros refleja la gravedad que el letrado otorga a la difamación sufrida. El dinero, según fuentes cercanas al caso, se destinaría a resarcir el daño causado a una trayectoria dedicada a la recuperación patrimonial. Ahora la pelota está en el tejado de un juzgado de Barcelona.
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