Rafael Ribó ha conseguido que la oficina que dirige, la del Síndic de Greuges, el ‘Defensor del Pueblo’ a la catalana, quede tan desprestigiada que cuando alguien le suceda tendrá que dedicarse en cuerpo y alma a intentar recuperar un poco de honorabilidad.
Ribó ha convertido al Síndic de Greuges en una caricatura, en un departamento que se dedica a justificar los desmanes de las administraciones dominadas por el secesionismo, y no a defender a los ciudadanos.
Su colección de ‘hazañas’ es tan larga que hace años que debería, si hubiera tenido un mínimo de respeto hacia su cargo, haber dimitido. Por supuesto, no lo ha hecho, porque se vive muy bien siendo el lamebotas del secesionismo a cambio de un gran sueldo.
Ribó representa muy bien cómo el independentismo degrada toda las instituciones que caen bajo su control.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















