Cornellà de Llobregat atraviesa en 2025 un panorama preocupante, donde la mejora presupuestaria prometida no se traduce en una percepción de calidad de vida para sus habitantes. A pesar de un presupuesto municipal que supera los 164 millones de euros, con una inversión que crece un 47,7 % enfocada en seguridad, urbanismo y servicios públicos, la realidad cotidiana sigue marcada por la sensación de abandono y deterioro en los barrios. Esa desconexión entre cifras oficiales y vivencias ciudadanas empieza a ser una grave asignatura pendiente para la gestión del alcalde Antonio Balmón (PSC).
En el barrio de Sant Ildefons, los vecinos denuncian una limpieza insuficiente. Aun cuando se lanzó el plan “PAM A PAM” como respuesta a las quejas, la suciedad —muebles tirados, excrementos, residuos en contenedores saturados— persiste y muestra una ejecución ineficaz en un escenario que hace que las callejuelas continúen llenas de insalubridad y abandono visual.
Los testimonios vecinales describen un panorama inquietante: robos, peleas, trapicheo en determinados barrios y una sensación de abandono en zonas donde la presencia policial es insuficiente. La falta de efectivos policiales es una queja recurrente en la población. Mientras los presupuestos municipales se presentan con incrementos millonarios destinados a seguridad y servicios, la sensación de desprotección no disminuye. Los vecinos aseguran que los recursos no se traducen en patrullas visibles ni en mayor rapidez de respuesta cuando se producen incidentes.
Este deterioro de la seguridad afecta también a la vida económica y social. Comerciantes del centro han expresado su malestar por el aumento de hurtos y la falta de control en el espacio público. Los barrios, además, se sienten relegados en comparación con el cuidado de zonas más céntricas. La percepción es clara: el ayuntamiento prioriza los anuncios de grandes inversiones sobre la seguridad básica de sus ciudadanos.
Según datos del Ministerio del Interior de inicios del 2025 los diez municipios de España con mayor índice de robos con intimidación se concentran casi en su totalidad en la provincia de Barcelona, entre entre ellos Cornellà de Llobregat. Los otros son Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat, Sant Adrià de Besós y Badalona. Sitges, Mataró, Vendrell, Esplugues de Llobregat y Santa Coloma de Gramanet completan la lista de los municipios más afectados.
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