Ante el asesinato de un joven perpetrado por otros jóvenes, lo sustantivo es que uno ha perdido la vida en sus inicios y que otros, con vida por delante, han sido tan malvados y asociales como para matarlo a golpes.
Pueden llamar la atención las manifestaciones de personas conocidas, de otras anónimas y de los tertulianos de programas de televisión o radio que, como ya desgraciadamente nos tienen acostumbrados y apesadumbrados, les falta tiempo para pontificar sobre posibles causas, intencionalidades o reacciones.
Ha muerto un muchacho, han matado a Samuel.
No hay más, ¿Acaso hay algo más terrible? ¿Causas, motivaciones? ¿Acaso las puede haber cuando a golpes matan a una persona indefensa, cuando varios descargan su ira hasta robar el bien mas preciado a un semejante?
Uno imagina a sus padres y se remueve todo en el interior. Sus seres queridos acariciarán la madera que acoge su cuerpo antes de la ultima despedida. En el ataúd donde ahora dormirá su yerto cuerpo el sueño eterno, depositarán sus besos en ese cuerpo ya sin calor, acariciando su cabello, y mirarlo inmóvil, reconociéndolo, pero sin soportar que no sonría al recibir sus caricias.
Familia, amigos, gente, abrazos, llantos, lagrimas incontenibles, dolor, palabras que les dicen pero que ya no entienden. Solo Samuel, allí inmóvil.
Esas caricias a las que sus padres se acostumbraron desde pequeño. Besos, mimos a ese ser que, desde un día justo al nacer, la madre amamantó y estuvo pendiente de él todas las horas. Ese niño que los padres miraban incrédulos de felicidad y descubrieron la belleza de un ser que ya formará parte primordial para toda tu vida.
Ese crío que te sorprende por las noches, al principio, con una respiración a la que rápidamente te acostumbras o un ruidito cuando duerme cerca de ti y lo miras con curiosidad y atención, o preocupación.
Sí, es parte de tu vida para siempre, si no lo matan unos desalmados.
Ese niño, adolescente, joven… todo el mundo vivido con las alegrías, los enfados y las risas; los descubrimientos que una nueva vida nos aporta y nos hace vivir con intensidad: el niño ya anda, balbucea palabras, entiende lo que se le dice, expresa deseos, emociones, molestias y contentos.
Ese niño que crece y que vas amando cada vez más, no necesariamente de forma consciente. Pero es parte de ti y cada vez sabes que lo es más y más. Que lo será, seguirá siendo más parte de ti de tu vida, a la que ha dado nuevo sentido, para siempre.
Sí, es parte de tu vida para siempre, si no lo matan unos desalmados.
Hoy, mañana cuando lo despidas y dejes de verlo, después de la última caricia que le das, ya frio su cuerpo, deseando desesperado el milagro de que abra los ojos y te sonría, una ultima vez por la que, sin dudar, darías tu vida. Esa existencia que ahora aún no tienes la posibilidad de saber como se ha roto. Aún no sabes, aún has de aprender de forma terrible. lenta, agónica, ese vacío interior que crece hasta hacerte pensar que tú mismo eres eso: un vacío negro con apariencia de humano, apariencia de padre. Lo que quisiste ser y para toda la vida.
Sí, es parte de tu vida para siempre, si no te lo arrebatan unos desalmados.
¡Por favor, callad, han matado a mi hijo!
Eso es lo que ocurre, no lo manoseéis, no le adjudiquéis nada, dejadlo irse en paz. Nosotros ya lo lloramos; respetad nuestro dolor y la ausencia de nuestra paz.
El padre pide respeto y seguramente silencio. La policía investiga, los jueces harán su trabajo. Lo importante lo crucial es que Samuel esta muerto, lo han asesinado a golpes en la calle.
Y lo terrible ocurre. No le hacen caso, no son capaces de la mínima alteridad aquellos que provocan manifestaciones para sacar algún rendimiento, aprovecha los medios para secuestrar el dolor de su familia. ¿Esta gente tienen hijos? ¿Saben lo que es perder un hijo? Es tan brutal, y duro, difícil de entender que no hay palabra para definir la pérdida. Huérfano te quedas cuando pierdes a tus padres. ¿Cómo decir que has perdido a un hijo? No hay palabra, solo desolación y llanto.
Volved a vuestras casas, mirad a vuestros padres, si los tenéis y decidles, “vuelvo de una manifestación estupenda” éramos muchos con camisetas de textos y colorines y una consignas fabulosas, no sabemos cómo pero había pancartas bien hechas, hemos reivindicado mucho a Samuel” pero en realidad han insultado la memoria de a quien a 500 kilómetros de un mitin, nunca colgó una bandera arco iris.
¡Y hasta algunos le han dicho al padre de Samuel, que se meta por donde le quepa sus demandas de no instrumentalizar su muerte, que Samuel es de todos y no solo de su familia y amigos!
Entonces, si los padres de los manipuladores no son tan ignorantes, faltos de solidaridad y miserables como vosotros, veréis estupefacción e indignación en sus ojos y quizás os digan que un hijo es parte inseparable de nuestra vida para siempre y no caben torticeras manipulaciones sobre su asesinato.
Sí, es parte de tu vida para siempre, si no lo matan unos desalmados.
Ahora los padres de Samuel lo oirán hablar en sueños, escucharán decir papá o mamá y se despertarán estremecidos, se levantarán de la cama sobresaltados, porque al despertar los recuerdos de su hijo, son lo único que día a día, siempre, les viene a la mente, al alma.
Es tremendo, insoportable duele hasta lo más profundo. Así día a día, año a año, siempre.
Han matado a Samuel, y respetar el dolor de la familia, es la verdadera solidaridad que se debe tener. Ha muerto asesinado un hijo, no un representante de nada. Guardad humilde silencio o fraternal llanto, pero no lo utilicéis para vuestros fines.
José Luis Vergara. Julio 2021
NOTA DE LA REDACCIÓN DE ELCATALÁN: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















