
En una reciente conversación con Sergio Fidalgo en el canal de YouTube de elCatalán, el diputado de Vox por Lérida en el Parlament de Cataluña Rafael Villafranca analizó la compleja realidad que atraviesa la provincia, marcada por el declive del sentimiento separatista entre los jóvenes, la crisis del sector agrario frente a los acuerdos internacionales y una creciente preocupación por la inseguridad ciudadana.
Villafranca comenzó destacando un cambio de ciclo en lo que tradicionalmente se ha considerado un «feudo» del separatismo. Según este diputado, el relato del procés se está agotando, especialmente entre las nuevas generaciones que empiezan a ver el movimiento como una «estafa». Para Villafranca, la figura de Carles Puigdemont ha pasado de ser un referente a un «villano» que vive en Waterloo mientras el resto de los catalanes «le pagan la fiesta». Este desencanto, asegura, es fruto de años en los que el Estado ha estado ausente, permitiendo que el secesionismo ganara un terreno que ahora empieza a perder ante la cruda realidad económica y social.
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue la situación del sector primario en Lérida, motor económico de la provincia. El diputado denunció con firmeza el acuerdo de Mercosur, calificándolo como la «gota que colma el vaso» para agricultores y ganaderos. Villafranca sostiene que la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible están diseñados para reducir la producción en Europa, imponiendo una burocracia asfixiante y permitiendo una competencia desleal de terceros países. «No podemos competir con productos que entran sin las exigencias fitosanitarias, laborales o fiscales que se nos imponen aquí», afirmó, defendiendo que la soberanía alimentaria debe ser tratada como una prioridad de Estado para evitar depender de potencias extranjeras en algo tan básico como el sustento diario.
Sin embargo, donde el discurso de Villafranca se volvió más contundente fue al abordar la seguridad en la capital leridana. El diputado lamentó que Lérida haya perdido atractivo como ciudad, convirtiéndose en una urbe que «exporta talento e importa problemas». Según sus datos, entre el 20% y el 25% de la población actual es de origen extranjero, una cifra que, sumada a una «inmigración ilegal y descontrolada», ha derivado en la degradación de barrios emblemáticos como el centro histórico o la zona de la Seu Vella. Villafranca describió un escenario de «guetos e islamización» donde los vecinos conviven con frecuentes agresiones sexuales, peleas y navajazos.
También repasó el estado de las principales infraestructuras viarias en la provincia, como la A-2 o las carreteras pirenaicas, y denunció el pésimo estado en el que están por falta de inversiones. E insistió en que se «ha de parar definitivamente el transferir competencias y nuevas cesiones al separatismo porque no hacen más que desguazar al Estado y alimentar al monstruo que es el nacionalismo. El bipartidismo debe entender de una vez por todas que ‘no se puede contentar a quien no quiere estar contento'».
Finalmente, este diputado de Vox criticó la inacción política tanto del anterior gobierno municipal de Esquerra como del actual del PSC, a quienes acusa de ocultar la realidad por motivos ideológicos. Para Villafranca, el sentimiento de abandono de los ciudadanos es total, no solo en la capital sino también en los pueblos, donde los robos en granjas se han vuelto habituales. Su mensaje de cierre fue una reivindicación de los valores de su formación: «Seguridad es libertad», concluyó, insistiendo en que sin un entorno seguro es imposible garantizar el relevo generacional en el campo o la prosperidad en las ciudades catalanas.
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