PPR

Antes de empezar la explicación de este artículo debemos definir lo que significa la prisión permanente revisable, más que nada para no llevarnos a engaño y ser coherentes con todo el contenido. Dice así:

La pena de prisión permanente revisable puede ser impuesta únicamente en supuestos de excepcional gravedad (asesinatos especialmente graves, terrorismo, homicidio del jefe del Estado o de su heredero, de jefes de Estado extranjeros y en los supuestos más graves de genocidio o de crímenes de lesa humanidad) en los que esté justificada la imposición de una prisión permanente, si bien sujeta a revisión: tras el cumplimiento íntegro de una parte relevante de la condena, cuya duración depende de la cantidad de delitos cometidos y de su naturaleza, el penado puede obtener una libertad condicionada al cumplimiento de ciertas exigencias, en particular, la no comisión de nuevos delitos”.

Todo esto viene a cuento de lo vivido en el Congreso. Está muy bien que en democracia haya diferencias en las opiniones. La división de pensamiento engrandece la democracia. Ahora bien, hay unas premisas que deberían ser básicas e inamovibles. ¿Qué quiero decir? Desde hace bastante tiempo estamos jugando al ratón y al gato.

Si una cosa la aprueba el PP es mala para los partidos de la oposición. Si la aprueba el PSOE, la discrepancia es diferente. Todo lo aprobado por el PP es malo de por sí. No se reflexiona. Hay que tumbarla porque ha salido del PP. Y no solo el PSOE, también C’s actua de esta manera. El caso de C’s es diferente porque actúan como una veleta. Según sopla el viento piensan una cosa u otra.

Con el PSOE firmaron un pacto de 100 puntos. Uno de ellos era de derogación de la prisión permanente revisable. Ahora piensan todo lo contrario. Bueno, el problema no es pensar o en la PPR. Tampoco es que el PP sea un bicho raro y se lo haya sacado de la manga. Sólo por curiosidad decir que está implantada en Italia, Reino Unido, Francia, Alemania, Austria, Suiza o Dinamarca.

El problema son las palabras que escuchamos del representante del PSOE Juan Carlos Campo, que es jurista. Este señor comentó: “Sin prisión permanente vencimos a ETA, y con ella, hemos tenido la muerte de Gabriel”. Hay que ser muy miserable para hacer esta comparación. Hay que recordarle a este señor que ETA no se ha acabado. Aún no se han disuelto. Por lo que respecta a los atentados, no es la cárcel o no lo que provocó su ahogamiento. Fueron las actuaciones del Estado.

Recordarle al señor Campo que durante el gobierno Rodríguez Zapartero se aprobó la doctrina Parrot. En gran parte por el jurista socialista Luis López Guerra. Gracia a esta doctrina personas con delitos de sangre pueden salir de la cárcel. Según esta doctrina la reducción de penas por beneficios penitenciarios (trabajo, estudios,…) se aplica respecto de cada una de ellas individualmente y no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión que, según el ya derogado Código Penal de 1973, es de 30 años.

Si llega a aplicarse antes la doctrina Parrot muchos etarras ya estarían en la calle. Y gracias a la prisión permanente revisable el malo no será más malo, ni el bueno será más bueno. Sólo se aplicará una justicia. Dicho de otra manera, aquellos que se llenan la boca hablando de reinserción tendrán la oportunidad de verla aplicada. Si el delincuente está listo para reinsertarse, la justicia le dará esta oportunidad. De no ser así seguirán encarcelados.

Vemos señor Campo. Malas personas existen y existirán con o sin aplicaciones penales. La PPR no hace ni mejor ni peor a las personas. Lo de Gabriel es un suceso terrible. La PPR no lo ha provocado. Tampoco su no aplicación hará que haya menos mujeres con violencia doméstica. El ser humano es como es.

Las leyes se aplican para corregir la maldad humana. Decir lo que usted afirmó en el Congreso, siendo un representante de los votantes de Cádiz, es de persona miserable. Ya hay demasiadas miserias en el mundo como para tener que aguantar las suyas. La próxima vez, antes de hablar, piénseselo dos veces. Por su propio bien  se lo digo, recapacite antes de hablar.

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