El pasado domingo, en el 83º aniversario del fusilamiento del expresident de la Generalitat, Lluís Companys, por el franquismo; la izquierda y los secesionistas (PSC, Sumar-En Comú Podem, ERC, Junts) se dedicaron no a ocuparse de los gravísimos problemas por los que atraviesa Cataluña, ni a corregir el imparable rumbo del “procés” que está llevando a Cataluña a la ruina. No, se dedicaron como en años anteriores a homenajear con gran boato a Lluís Companys. Los secesionistas aprovecharon la ocasión para cargar, una vez más, contra el “odioso” Estado español y contra la “terrorífica” represión franquista. Y a vender, como no, que la independencia es la pócima mágica que solucionará todos los males de su “oprimida” Cataluña. Aragonès (ERC) exigió un año más, al Gobierno de España una declaración institucional de desagravio, que restaure la figura del expresident “mártir” Companys (en el año 2009 el Gobierno de Zapatero ya entregó a la nieta de Lluís Companys un documento de reparación y reconocimiento de su figura en virtud de la ley de memoria histórica). Borràs (JxCat) reivindicó a Companys como el gran ejemplo al que se debe emular para avanzar hacia «la libertad» y añadió, en este sentido, que no renunciarán a la «unilateralidad». Por su parte, Pisarello (Sumar-En Comú): dijo que facilitar la investidura con «unos mínimos democráticos» es el mejor homenaje a Lluis Companys. Y por último Salvador Illa (PSC) acompañado por el expresidente de la Generalitat, José Montilla, portando sendos ramos de flores rojas y después de saludar a Aragonès, dirá que: “La investidura le irá bien a España y le irá bien a Cataluña” .
Con esto unos y otros, en una especie de reedición del Front Popular de 1936, pretenden consolidar la mitificación de Lluís Companys, lo presentan como un gran hombre y como un mártir, cuando en mi modesta opinión, fue un personaje bastante siniestro. Además, identifican a la España democrática con la represión del franquismo. Y en línea con lo que se pretende con la llamada Ley de Memoria Histórica (de 2017), y ahora con la llamada eufemísticamente de Memoria Democrática, pretenden mirar el pasado, como los tuertos, con un solo ojo, ocultando todo aquello que no les interesa.
Nada dijo ninguno sobre la terrible represión y los miles de asesinatos producidos en la retaguardia de Cataluña presidida por Lluís Companys (entre 1936-1939) por parte del Front Popular. Según Paul Preston (historiador poco sospechoso de ser pro franquista) las personas asesinadas en Cataluña, entre 1936 y 1939, fueron al menos 8.352, es decir, el doble de las producidas por la posterior represión franquista.
¿Tal vez no saben qué en la Cataluña presidida por Companys, la Iglesia catalana fue literalmente masacrada, 4 obispos y 2.437 religiosos asesinados (muchos de ellos con una crueldad extrema) y más de 4.000 templos y edificios religiosos devastados o profanados, destruyéndose decenas de miles de obras de arte religioso?
¿Sabrán que Joan García Oliver (natural de Reus, líder de la CNT-FAI), siendo conseller de la Generalitat, en Radio Barcelona arengaba a las masas diciendo: “¡Matad, destruid, incendiad! (…) ¡Hay que destruir la Iglesia!”? Y que a estas acciones las llamaba “gimnasia revolucionaria”.
O que el vendrellenc Andreu Nin (líder del POUM y conseller de Justicia de la Generalitat con Companys) decía en la Vanguardia (2/08/36): “Hemos resuelto el problema de la Iglesia (…) hemos suprimido sus sacerdotes, las iglesias y el culto”. Y que el propio Lluís Companys al ser preguntado, en una entrevista, por el periódico francés L’Oeuvre (21-8-1936) sobre una hipotética restauración del culto católico en Cataluña dijo: “¡Ese problema no se nos plantea ahora, porque la práctica totalidad de las iglesias han sido destruidas!”, hecho que justificó. Y respecto al papel de los anarquistas de la FAI dijo: “Las inquietudes que algunos pueden haber tenido sobre este tema no están fundamentadas, los anarquistas colaboran con nosotros y se llevan muy bien con los nuestros (…)”.

¿Sabrán qué los conocidos como “Fets de maig de 1937”, que fueron los sangrientos enfrentamientos entre las propias organizaciones del Front Popular en Cataluña, se saldaron, según datos oficiales de la Generalitat, con cuatrocientos muertos y más de mil heridos?
¿Sabrán de lo sucedido en los terribles barcos prisión (“Río Segre”, “Uruguay”, “Isla de Menorca”, etc) en los que los miles de presos que por ellos pasaron, sobrevivían en condiciones infrahumanas y que la mayoría de ellos acabaron siendo fusilados con el método de las denominadas “sacas”? ¿Conocerá lo sucedido en las aterradoras checas de Barcelona, como la de San Elías? ¿O qué en la Cataluña del Front Popular en 1938 se crearon siete terribles campos de concentración diseñados y controlados por el SIM que estaba dirigido por agentes estalinistas que reprodujeron el “gulag” soviético?
¿Saben qué a Companys no le tembló la mano a la hora de ordenar fusilar al general Manuel Goded y a otros militares (como el comandante Álvaro Fernández Burriel) sublevados el 18 de julio en Barcelona, y fusilados el 12 de agosto del 36, también en el Castillo de Montjuïc como él?
Todas esas víctimas, no le merecen a ustedes, ni disculpas, ni recuerdo, ni Memoria Histórica, ni ¡nada de nada! Seguramente, ustedes piensan que todos estos, bien muertos están.
Siguiendo con Companys, supongo que sabrán ustedes que sus también admirados hermanos Miquel y Josep Badia (líderes de las juventudes de ERC y creadores de los “escamots” paramilitares de Estat Català) odiaban a Companys. Miquel Badia escribió en 1934 lo siguiente: “Nosaltres no cabem en el mateix partit on hi hagi un Companys i tota la colla de pispes, immorals i arribistes que l’envolten; és necessari que fem el nostre partit: molt nacionalista, molt obrerista i sobretot, honrat i idealista” (carta de Miquel Badia desde París a Pere Ferrer i Batlle. 17-12-1934). Su relación con Companys, se deterioró mucho en 1936 por un sórdido asunto de faldas (Miquel Badia era amante de Carme Ballester, a la que pretendía también Companys). Poco después, los hermanos Badia serían asesinados por pistoleros de la FAI. Para muchos miembros de “Estat Català” Companys tuvo mucho que ver en el asunto.
¿Saben estos secesionistas e izquierdistas, que los tres principales testigos de cargo de la acusación en la causa (Nº23468-1940) contra Lluís Companys fueron tres significados catalanes? Josep Tàpies Mestres, el padre del célebre pintor Antoni Tàpies, uno de cuyos lienzos de gran formato preside la sala donde se reúne el Govern de la Generalitat. Otro de estos acusadores en el proceso fue Carlos Trías Bertrán, tío de Xavier Trías, el último alcalde convergente de Barcelona. Y el tercero de estos principales testigos de la acusación fue el reputado doctor Joaquim Maria Balcells i Serch.
¿Sabía que Joan Solé i Plá, médico y diputado de ERC (1932-1939) y hombre próximo a Macià, dijo de Companys: “En el fondo es un enfermo mental, un anormal excitable y con depresiones cíclicas; tiene fobias violentas de envidia y de grandeza violenta, arrebatada, seguidas de fobia de miedo, de persecución, de agobio extraordinario y a veces, ridículas”?Y añadió que muchas veces “el señor Macià, con energía, lo regañaba, excitándole el amor propio” (“Contra Companys, 1936”. Enric Ucelay Da Cal y otros. Ed. Univ. de Valencia, 2012).
O que Josep Recasens i Mercadé, que fue miembro del Comité Nacional del PSOE por Cataluña y fundador de la Agrupación Socialista de Reus, dijo en sus memorias (“Vida inquieta: combat per un socialisme català”. Ed. Empuries, 1985) en relación al fusilamiento de Companys: “Al hombre despreciable [por su acción de gobierno durante la guerra], lo han convertido [los franquistas] en mártir. Ante su sacrificio, nos tendremos ahora de inclinar conmovidos y respetuosos,..” (p. 154)”. Y podríamos seguir dando opiniones similares, como las de Joan Puig i Ferreter, diputado de ERC y conseller de la Generalitat contenidas, en sus “Memòries polítiques”. O como incluso Manuel Azaña, en sus memorias, hará una ajustada descripción de cómo era aquella Cataluña presidida por Lluís Companys, diciendo: «Ahí no queda nada: Gobierno, partidos, autoridades, servicios públicos, fuerzas armadas, nada existe. (…) Histeria revolucionaria que pasa de la palabra a los hechos para asesinar y robar; ineptitud de los gobernantes, inmoralidad, cobardía, ladridos y pistoletazos».
No se preocupen ustedes, en Cataluña nadie tiene intención de contar estas cosas. Al contrario, aquí seguirán con sus ocultaciones, sus manipulaciones y sus mentiras, alimentando el victimismo, el separatismo y el discurso del odio contra España. Eso sí, aquí seguirán retirando, reinterpretando o demoliendo todos los símbolos considerados franquistas, incluidas las pequeñas placas metálicas existentes en algunos edificios, construidos en los años 60, donde podía leerse: “Ministerio de la Vivienda, Edificio construido al amparo del régimen de Viviendas de Protección Oficial”. Y por otro lado no paran de inaugurarse, con patrocinio institucional, monumentos y placas, en avenidas, calles, parques o plazas dedicados a siniestros personajes como los anarquistas o comunistas como Durruti, García Oliver o Andreu Nin . Por no hablar de Lluís Companys, al que no hay pueblo o ciudad en Cataluña al que no le hayan dedicado un monumento, calle, avenida, plaza o estadio (como el Estadio Olímpico Lluís Companys). Sin duda, algunos desmemoriados parecen tener un inadmisible doble rasero a la hora de tratar los abusos producidos durante la República y la Guerra Civil.
Salvador Caamaño Morado (Exdirigente del PSUC, PCC y CC.OO. en Tarragona. Miembro fundador Foro Babel-Tarragona. Presidente Provincial de SCC en Tarragona).
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