El experimento de los Comuns para las municipales de 2027 ya tiene rostro, y no es precisamente nuevo. Gerardo Pisarello se ha impuesto con una facilidad pasmosa en unas primarias que han servido más para reafirmar el control del aparato que para abrir el partido a la ciudadanía. Con un 68,6% de los votos, el actual diputado en el Congreso volverá a la política local de la mano de Carol Recio. La candidatura oficialista apenas encontró resistencia en la propuesta alternativa encabezada por el escritor Bob Pop.
La victoria de Pisarello supone, en la práctica, un retorno a las esencias más ideológicas del proyecto que inició Ada Colau. Lejos de buscar un perfil moderado que recupere el voto perdido hacia el PSC, la formación apuesta por un perfil combativo y marcadamente radical. Los 1.046 votos obtenidos por el tándem ganador frente a los escasos 412 de Bob Pop demuestran que las bases prefieren el refugio de lo conocido. Resulta llamativo que en una ciudad de un millón y medio de habitantes, el destino de la principal fuerza de la izquierda radical se decida con apenas 1.500 participantes.
Este proceso interno, que se cerrará oficialmente el próximo lunes tras el periodo de alegaciones, deja un sabor agridulce en los sectores que pedían renovación. La sombra de la gestión anterior, marcada por la parálisis inversora y el conflicto constante con los sectores productivos, vuelve a planear sobre el consistorio. Pisarello no es un recién llegado; fue el arquitecto económico de una etapa que muchos barceloneses recuerdan por la falta de presupuestos y la inseguridad jurídica. Su regreso sugiere que los Comuns no han hecho autocrítica sobre su salida del gobierno municipal.
La exclusión, o al menos la incertidumbre, sobre el papel que jugará Bob Pop en la futura lista electoral refuerza la sensación de cierre de filas. El tono de la campaña interna ya dejaba entrever que el aparato no estaba dispuesto a ceder ni un milímetro de influencia. Al presentarse en formato de tándem, Pisarello y Recio han blindado una estructura jerárquica que deja poco espacio a la heterodoxia. La comparecencia prevista para el lunes no será más que una escenificación de unidad en un partido que parece haber perdido el pulso de la calle.
Para Barcelona, esta elección plantea un escenario de polarización garantizada de cara a los próximos comicios. Pisarello representa la cara más dura de la confrontación. Su discurso, centrado de nuevo en el activismo desde la institución, choca frontalmente con la necesidad de una gestión eficaz y libre de dogmatismos. La ciudad necesita orden y crecimiento, precisamente lo que se puso en riesgo durante la etapa en la que el hoy candidato era el hombre fuerte de la alcaldía.
Es preocupante que la alternativa de la izquierda pase por rescatar figuras del pasado en lugar de proponer soluciones nuevas a problemas crónicos. La vivienda, la movilidad y la seguridad requieren gestión técnica, no soflamas ideológicas que ya demostraron su ineficacia. Pisarello ya tuvo su oportunidad y los resultados están en las hemerotecas: reprobaciones de la oposición y una gestión económica que dejó mucho que desear. El votante moderado difícilmente encontrará en esta candidatura un motivo para confiar de nuevo en el espacio de los Comuns.
Carol Recio, que acompaña a Pisarello, aporta un perfil más discreto pero igualmente alineado con las tesis de la izquierda vecinal de Nou Barris. La deriva radical de la candidatura elegida es una invitación directa al PSC y a las fuerzas de la derecha para articular una alternativa seria que rescate a la ciudad del bloqueo.
El lunes comenzará la elaboración del resto de la lista, un proceso que suele estar lleno de cuotas y equilibrios internos entre las diferentes facciones de la izquierda. Será entonces cuando veamos si hay generosidad con los sectores críticos o si, por el contrario, se opta por la purga ideológica. Bob Pop, que representaba una visión más ligada a la cultura y al entretenimiento, queda relegado a un segundo plano que confirma la victoria de la política profesional sobre la sociedad civil.
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