El separatismo radical ha demostrado en más de una ocasión que es un movimiento violento, a sus espaldas llevan varias agresiones, y una de ellas puede acabar con prisión.
Los hechos pasaron el 19 de octubre de 2019, cinco días después de que el Supremo notificara su condena a los líderes separatistas, cuando un joven que pretendía participar en uno de los cortes diarios de independentistas en la avenida Meridiana de Barcelona fue requerido por los Mossos para que no sobrepasara la línea policial, un cabo de los Mossos se identificó repetidamente como agente de la autoridad e insistió en que los congregados no superaran el cordón policial.
El cabo cogió a una persona del grupo por el brazo para evitar que franqueara el cordón policial, momento en que el acusado, según la versión de la Generalitat, lo empujó por la espalda, provocando que cayera al suelo, actuando con uno falta de «respeto» y de «consideración debida» al policía.
Debido a ello el agente se produjo daños en un dedo de la mano y tuvo que estar 10 días de baja. Al separatista que lo lesionó le podría costar muy cara la ‘broma’ ya que ahora le piden seis meses de prisión y 4.609 euros de multa económica.
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