Ole, ole y ole

Alguien debía decir basta y mover la primera ficha, ante el esperpento que nos está tocando vivir en este comienzo del mes de junio.

Ha sido Espanya i Catalans la primera entidad que se ha posicionado diciendo muy claro, con un comunicado emitido este viernes por la mañana, que no es aceptable todo lo que está pasando. En especial, si tenemos en cuenta la situación de inestabilidad que supone estar inmersos en pleno efecto del golpismo naZionalista.

Para muchos de nosotros esto es un auténtico varapalo y una traición desmesurada, por parte de quienes aún se revuelcan en los tufos del electoralista “guerracivilismo” que, desgraciadamente, pervive latente en numerosa bancada parlamentaria.

Están poniendo mucho en peligro y, a pesar de cómo lo decoren o quieran justificar, para muchos solo es entendible desde la perspectiva de una fervorosa y patética ansia de protagonismo o el interesado aprovechamiento de las circunstancias, a colación de fallos judiciales por parte de los que no ven su propio ombligo.

Yo no voy a defender a nadie. A mí lo que me preocupa e importa es la unidad de mi país. He visto, en mi casi medio siglo, como tanto unos como otros han pensado solo en lo suyo, dejando de lado los intereses nacionales o, como suele denominarse, la “Política de Estado”.

Los de ambos lados han ido logrando mayorías y “poder”, lo que quieren y anhelan, mientras el virus del separatismo se frotaba las manos alcanzando cotas inusitadas.

Mirando desde Madrid a otro lado, los diferentes gobiernos autonómicos que hemos soportado han estado humillando una cultura y un idioma universal como el nuestro, marginando unos, ensalzando otros, usando los recursos de todos para sus intereses y, en definitiva, dejando pasar el tiempo a la espera de que la fruta madurase.

Para los que nos sentimos españoles, sin preocuparnos los colores, es ridículo que partidos defensores del constitucionalismo no se pongan de acuerdo y dejen en segundo lugar los intereses de España.

Esta traición no tiene perdón, al dejarnos en manos de los que ni siquiera respetan el marco legal y tienen por objetivo fragmentar el país. Aliarse con esta gente, en contra de electorado y militancia, merece un “Ole, Ole y Ole”.

Como dice el comunicado aludido, y suscribo, “España necesita un Gobierno fuerte, integrador y constitucionalista, que solvente los problemas derivados del golpismo catalán y, de ninguna manera, debe buscar como socios a aquellos que, con sus actos al margen de la legalidad, han pretendido romper el país que es de todos”.

No merecemos un Gobierno que permita sacar réditos y mayores cesiones a los separatistas.

En mi opinión la solución es justo al contrario. Debería darse un escenario de fortaleza constitucional que, de verdad, defendiera la integridad de España y los intereses del país, dejando al margen los de partido o, sabiendo lo que nos jugamos, ciertos egos.

Mientras la educación siga siendo el elemento impartidor de doctrina, los medios de comunicación sean eco del independentismo y no sea fiable constitucionalmente la seguridad ciudadana, vamos mal. Y, con lo que se haya pactado, peor.

Al menos ya tenemos a Espanya i Catalans lanzando el primer mensaje en defensa de los intereses nacionales de los españoles.

No hay fecha, pero ya está el aviso encima de la mesa de que habrá convocatoria y movilización de la ciudadanía para dar voz a los que sienten orgullo por España, sin comprender a la clase política que, en teoría, nos representa.

Todos a la calle cuando toque. España nos necesita a todos.


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