Nissan solo es una más de las muchas empresas que se acabarán yendo de Cataluña. Por cada empresario que decida arriesgarse invirtiendo en una tierra gobernada por fanáticos, se irán cinco, porque no hay incentivos para crear riqueza con personajes que incitan a tomar las calles, montar barricadas, desobedecer a los jueces y apedrear a los policías.
Y el independentismo está lleno de este tipo de gente, que están dispuestos a poner a sus niños a cortar autopistas, a llenar los hospitales y escuelas de propaganda política, a boicotear cualquier empresa que no siga sus consignas partidistas.
Cataluña fue una de las regiones más ricas del sur de Europa. Y la inercia de décadas de prosperidad ha creado una vana ilusión, que es que el bienestar nunca se acabará. Pero el separatismo lleva demasiado tiempo saqueando y atacando la prosperidad de los catalanes.
Si no paramos democráticamente al secesionismo, consiguiendo mayorías que crean en la sensatez económica, el que fue el principal motor financiero e industrial de España se convertirá en un foco de pobreza. No queda otra.
Editorial de elCatalán.es
(NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















