El independentismo ha recibido este pasado martes un nuevo revolcón judicial, y ya van unos cuantos desde que comenzó el proceso secesionista.
En esta ocasión le ha tocado al secretario general de Junts, el indultado Jordi Sánchez, quien interpuso una querella contra el ex líder del Partido Popular, Pablo Casado, quien afirmó en un acto de su partido que en Cataluña a los alumnos no podían ir al baño en la escuela si lo pedían en castellano y que se les ponían piedras en las mochilas.
El Tribunal Supremo ha inadmitido a trámite la querella por delito de calumnias con publicidad, y subsidiariamente, por injurias con publicidad. Los magistrados han considerado que las palabras del líder popular fueron enunciadas en el marco de la «contienda política» y que están amparadas por la libertad de expresión.
El alto tribunal ha respondido así a la querella que Sánchez interpuso a raíz de unas declaraciones realizadas por Casado en diciembre del 2021 en un acto político en Zaragoza. Pablo Casado dijo que el dirigente independentista no le iba a dar lecciones de democracia siendo «un señor que ha sido condenado a 9 años de cárcel, que ha destrozado un coche de la Guardia Civil y se ha subido con un megáfono a instigar a la violencia contra las Administraciones del Estado«.
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