Un día más que pasa y un día más cerca que se encuentra la repetición electoral en Cataluña. Ayer hubo una nueva reunión entre Esquerra y Junts, pero el resultado no fue ni mucho menos positivo.
Fuentes cercanas al cónclave han asegurado que «no fue bien» la reunión. El partido del prófugo Carles Puigdemont ha vuelto a reiterar que no tienen intención alguna de facilitar la investidura de Pere Aragonès, ni tan siquiera de ‘cederle’ cuatro votos que le harían presidente de la Generalitat.
Después de casi tres meses y más de 30 reuniones, la constatación entre ambas partes es que el gran impedimento para volver a convergir en la Generalitat es la divergencia sobre el camino que hay que seguir para avanzar hacia la independencia. La sombra de Carles Puigdemont planea sobre cada reunión, y ahí es donde aparece el poder que quiere darle Junts al ‘Consell per la República’, el chiringuito del ex presidente que pretende que tutele la acción del ejecutivo. Esquerra no está dispuesta a ello.
Si el 26 de mayo no hay un nuevo presidente, automáticamente se convocarán nuevas elecciones en Cataluña para mediados de julio, ahora mismo y visto el escenario, no puede descartarse ni mucho menos que los catalanes tengan que volver a votar. Sería un nuevo y estrepitoso fracaso del independentismo.
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