Nacho Martín Blanco: “El 21D estamos ante la oportunidad histórica de superar el nacionalismo y recuperar la convivencia entre catalanes”

Nacho Martín Blanco ha sido una de las voces, junto a otros valientes como Esperanza García, Joan López Alegre, Toni Bolaño o Alejandro Tercero, del constitucionalismo catalán en las tertulias de medios de comunicación nacionalistas, como TV3 o RAC-1. Se han bregado en la dura escuela de los cuatro tertulianos secesionistas (y el presentador) contra uno. Nacho ha decidido cambiar el periodismo por la vida parlamentaria y es el número seis de la lista de Ciudadanos por Barcelona. Por mucho que las encuestas se equivoquen es casi seguro que le veremos bregando con los diputados de la CUP, Esquerra o Junts per Puigdemont en defensa de la buena convivencia con el resto de españoles.

¿Qué hace un periodista metido a político? Seguro que te lo han preguntado a menudo…

Me lo han preguntado en todos lados, pero es que al final, cuando uno ejerce de comentarista político en un entorno como el de la Cataluña actual, en el que el debate público tiene implicaciones sentimentales, morales y de todo tipo, a menudo tienes la sensación de tener un pie en los medios y otro en la política. Y otro en la responsabilidad cívica.

Tres pies…

Es un decir ya que para mí responsabilidad cívica y política es lo mismo. Siempre he creído en lo que he defendido y nunca he adoptado posiciones acomodaticias. Sin ponerme trascendente, que para nada es mi estilo, sí digo que cuando escribía artículos o participaba en tertulias era muy consciente de la responsabilidad que, modestamente, creo que tenía en la conformación de la opinión pública. Y nunca he buscado la estridencia ni el chascarrillo para generar polémica. Siempre he tratado de ser conciliador y de respetar a mis interlocutores, que a veces me han correspondido y otras no.

Eras la ‘cuota’ de los sin voz. De los excluidos en los medios secesionistas.

No quiero ser presuntuoso, pero esa sensación sí que la tenía, la de representar a un sector importante de la sociedad catalana que no tenía voz en esos medios, como en RAC-1 o TV3. Y luego lo veía en la calle.

¿Cómo?

Mucha gente se me acercaba y me decían “te sigo en las tertulias, muchas gracias por darnos voz”.

Vamos, que lo de sentirse representante de la gente ya lo has experimentado. Y ahora cambias la representación vía micrófono por la del escaño.

Es que es un salto muy natural, además siempre he estado muy identificado con las tesis de Ciudadanos. Con las ideas generales de los partidos constitucionalistas pero, sobre todo, con el ideario de Ciudadanos. Mi relación con Ciudadanos se remonta a mis tiempos de estudiante de periodismo, cuando conocí a Ferran Toutain, uno de los firmantes del manifiesto que dio lugar al nacimiento de Ciudadanos. Ha sido, junto con Josep Maria Castellà y Josep Baqués, el profesor que más me ha marcado. Por cierto, él me enseñó a valorar en su justa medida la cultura catalana, despertó mi interés por Pla, Gaziel y Eugeni D’Ors, me descubrió a poetas de talla mundial como Carles Riba y me animó a cultivar la lengua catalana, cosa que desde entonces hago a conciencia. Lo hizo desde el respeto y el afecto por la lengua castellana y el resto de la cultura española, y eso fue lo que me convenció. Toutain ha hecho y sigue haciendo mucho más por la cultura catalana que todos los nacionalistas juntos, porque ellos, con su animadversión a España, deprecian la lengua y la cultura catalanas, la hacen antipática a muchos ciudadanos catalanes y del resto de España. El nacionalismo ha hecho mucho daño a la cultura catalana.

¿Por qué?

Me considero una persona liberal de centro reformista, así que creo que encajo perfectamente en Ciudadanos. Por eso el salto ha sido tan natural. Por supuesto hay diferencias entre ser periodista y ser político, pero me siento a gusto.

¿Con el proyecto de Cs?

Con el proyecto de Ciudadanos y con el liderazgo de Inés Arrimadas.

¿En qué se diferencia de otros liderazgos de partido?

Es un estilo respetuoso, dialogante y conciliador. Me identifico con ella y eso me hace sentir muy cómodo.

La política parlamentaria es dura, y los combates dialécticos en la cámara catalana no siempre son fáciles. Pero en TV3, por poner un ejemplo, tenías que lidiar con cuatro o cinco tertulianos secesionistas a la vez. ¿Qué crees que es más difícil?

Creo, y espero no equivocarme, que estaré algo más cómodo desde el escaño. El ambiente en las tertulias distorsiona más la realidad de lo que pasa en el Parlament.

Amplía ese argumento, por favor.

El ambiente en las tertulias hace que el tertuliano no nacionalista parezca una extravagancia dentro de la sociedad catalana. Pero en el Parlament, cuando se votaron las leyes del 6 y el 7 de septiembre y los diputados constitucionalistas abandonaron el hemiciclo, quedó medio vacío, y esa imagen era demoledora para quienes pretenden presentar la realidad catalana como una realidad monolítica.

La cosa está más equilibrada.

Claro, en el Parlament se ve claramente que el desequilibrio no es tan agudo como ocurre en estas tertulias. En la vida real los constitucionalistas somos un sector amplísimo de la sociedad catalana, que está infrarrepresentado en esos programas de comentario político. En TV3, por poner un ejemplo, se redobla esa distorsión de la realidad que ya se produce en la cámara catalana, debido a la sobrerrepresentación de los votos nacionalistas derivada del sistema electoral.

Tampoco es que en el Parlament se nos respete mucho.

Por supuesto, y se ha visto en la última legislatura cómo los nacionalistas no han respetado a los diputados constitucionalistas. Pero aun así el Parlament es mucho más plural que algunos medios de comunicación. Por otra parte, en un partido político te sientes más acompañado que en las tertulias, en las que estás muy solo.

Solo ante el peligro. A veces, cuando os veía a ti, a Toni Bolaño o a Joan López Alegre, pensaba en Gary Cooper vestido de sheriff.

Es que en TV3 te sientes realmente solo mientras escuchas todo tipo de disparates y de mentiras, como que España es un Estado represor, que Cataluña es una colonia…

No te dejes el “España nos roba”.

Y las teorías surrealistas sobre el 1714. Argumentos disparatados de todo tipo que son compartidos por cuatro o cinco comentaristas políticos, todos ellos con preparación, con una carrera. Por supuesto, la línea de la cadena es esa, y tú estás solo, miras alrededor y piensas: “¿Qué está pasando aquí?”. Porque lo que están planteando son auténticos dislates, en muchos casos, como los ejemplos que he citado o que España es un Estado franquista. Pero lo han repetido machaconamente y eso rebatirlo en las tertulias, uno a uno, es complicado y agotador. Luego me llaman “pesado” y dicen que interrumpo mucho. Pero es que a mí me cortaban los cuatro que participaban en la tertulia y yo tenía que refutarlos a todos.

¿Tienes pensado, si eres elegido, dedicarte en el Parlament a temas relacionados con los medios de comunicación?

Aún no se han asignado tareas, porque ni siquiera he sido elegido y hasta que conozcamos la voluntad de los ciudadanos es aventurado hablar de estos temas. Sí que es cierto que cuando hablé con Inés Arrimadas y Fernando de Páramo para incorporarme a la lista de Ciudadanos se comentó que podría ser una de las áreas en las que podría colaborar, dado que soy periodista. Pero hay que tener en cuenta que hasta ahora este trabajo se ha hecho muy bien por parte del grupo parlamentario y de lo que se trata es de sumar. Cuando llegue el momento se decidirá en función de la composición del Parlament, sobre todo si Ciudadanos acaba formando gobierno…

¿Te ves de director de TV3?

Ciudadanos tiene gente en el partido que lleva años trabajando en esta área y si tuviera que escoger a una persona para dirigir TV3 creo que escogería un perfil más técnico, menos significado políticamente y con más recorrido en el ámbito de los medios de comunicación. Y no lo harían porque es lo que han hecho los nacionalistas hasta ahora, primar la ideología sobre la gestión de un servicio público.

Nada que ver con Vicent Sanchís y antecesores…

Es que Ciudadanos es, en este aspecto, diferente, y buscaría a los mejores para dirigir las diferentes responsabilidades. Estoy seguro que escogería a un director de TV3 basándose en criterios técnicos, que tuviera una visión de la proporcionalidad y del pluralismo político dentro de una televisión pública. Nada que ver con lo que los nacionalistas han hecho hasta ahora.

El lunes se emitirá en TV3 el debate de candidatos, y quien lo moderara es Vicent Sanchis, que poco antes de ser nombrado director de la cadena iba dando mitines secesionistas por toda Cataluña. ¿No es una falta de imparcialidad preocupante?

Recordemos que es un director de TV3 que ha sido reprobado por el Parlament. En Cataluña deberíamos regirnos por criterios de profesionalidad, de meritocracia, basados en una trayectoria profesional y no en el activismo político. Pero es que además Sanchis ha demostrado, hacia la gente que vota partidos constitucionalistas en Cataluña y que se siente a la vez catalana y española, un talante muy poco respetuoso. Hay independentistas que no faltan al respeto a la gente que no piensa como ellos, y que entienden que para alcanzar sus objetivos políticos no hay por qué saltarse las leyes y la Constitución. Más méritos profesionales y menos activismo político. Sanchis es un hombre preparado e inteligente, pero no es la persona adecuada para dirigir TV3.

¿Qué puedes aportar al proyecto de Ciudadanos?

Sobre todo mi compromiso con la libertad, la igualdad y la unión entre todos los españoles, mi compromiso con la causa de una Cataluña vigorosa dentro de España, mi compromiso con una Cataluña plural, de la misma manera que apoyo que España es plural, y mi compromiso con el proyecto europeo.

Dame, brevemente, tres motivos para que nuestros lectores voten a Ciudadanos.

La reconciliación entre los catalanes, y entre los catalanes y el resto de españoles, que supondría acabar con el agotador procés; el aspecto económico, que creo que Ciudadanos aborda acertadamente con su programa y sus propuestas fiscales y, por último pero no menos importante, que, como han dicho últimamente Rivera y Arrimadas, me parece de justicia poética que un partido nacido en Cataluña inicie un proyecto de cambio para toda España, que el cambio en el conjunto del país comenzara aquí, en nuestra tierra. Estamos ante una oportunidad histórica de superar el nacionalismo, tener por primera vez en Cataluña un gobierno no nacionalista en Cataluña, y la mejor manera de acabar con el procés es votar Ciudadanos. Pero no hay que confiarse: el 21D, todo el mundo a votar.

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