Estos días los españoles, pero los catalanes de una manera especial, vemos con horror los actos de terrorismo urbano que se producen cada noche en la Ciudad Condal, pero, salvo que suceda en nuestro barrio o que nos llegue el humo, acabado el telediario volvemos a lo nuestro y así hasta el día siguiente en que volvemos a despotricar diciendo que es una vergüenza, que tendrían que acabar con esto, etc. sin darnos cuenta de que eso que hoy sucede en el centro de Barcelona puede suceder otro día en nuestro barrio en forma de comercio saqueado por unos cuantos violentos con una excusa tan falsa como la de la libertad de Hasél.
Cuando hay algo que nos parece terrible, pero que no afecta a nuestra zona de confort, lo lamentamos, pero no hacemos nada. Esto es lo que sucede con los gravísimos disturbios, auténtico terrorismo urbano, que está asolando el centro de Barcelona y en menor medida de otras capitales de provincia.
Yo me pregunto, ¿qué dice un padre cuando su hijo llega a casa tardísimo con una tele de plasma nuevecita? ¿y cuando su hija llega con un bolso de Louis Vuitton? ¿y cuando ese ni-ni con tejanos rotos de pronto entra en casa con un traje de Hugo Boss bajo el brazo?
Esos padres, ¿los felicitan? ¿Los animan a ir al día siguiente a por un patinete eléctrico o un ordenador portátil?
Cada sociedad evoluciona según la educación y preparación de sus generaciones futuras y ya hace demasiado tiempo que en España la educación es una cuestión política en que la formación en conocimiento no se estimula y la formación en valores no se enseña, por lo que supongo que el padre y la madre deben pensar algo así como “ya que no trabaja por lo menos trae algo a casa” y cierran los ojos sabiendo de sobras que es robado, y al día siguiente no se preocupan de mirar que lleva en la mochila, más que nada por si son cócteles molotov, si no que deben pensar que es una lástima que las neveras pesen tanto.
Pero no desesperen, un día de estos tendremos una concentración a favor de Hasél en un centro comercial, que allí si hay de todo, donde no la veremos es en los barrios en que viven ellos, no vaya a ser que les quemen su moto o la de algún amigo.
Y mientras tanto los Mossos recibiendo ordenes de que su fuerza sea inferior a la que ejerzan los violentos. Pues no señores, esto es al revés: si se quiere acabar con el terrorismo urbano las fuerzas del orden están preparadas y saben como hacerlo, lo único que necesitan es que sus órdenes respondan a criterios de eficacia policial, pues quien gobierna se debe al pueblo y no a los sondeos de opinión.
Vuelvo a hacerme la misma pregunta, ¿qué le dicen a su hijo o hija cuando llega a casa por la noche y con una tele de plasma último modelo?
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