Mikimoto: ¿la patria como negocio? (1)

Foto: Kippelboy

A finales de los 90, la aspiración de Miquel Calzada, alias Mikimoto, era llegar a presentar el Telenotícies. Los responsables de TV3 desestimaron entonces su pretensión, basándose en que su trayectoria anterior le restaba “credibilidad”. Veinte años después, Calçada (pues catalanizó su apellido) ha conseguido levantar un grupo radiofónico, dos productoras televisivas de éxito, que la Generalitat le nombre comisario de los actos conmemorativos del Tercer Centenario de 1714 y dar el salto a la política. ¿Mérito o cercanía al poder político catalán?

Una carrera así de meteórica no está nada mal para un gremio como el Periodismo, devastado por la crisis y la precariedad. En 2015, el Colegio de Periodistas de Cataluña realizaba una Encuesta sobre el estado de ánimo del Periodismo en Cataluña entre 152 colegiados, que fueron preguntados de manera directa y anónima por su opinión sobre el estado general de la profesión. Los resultados fueron desalentadores: El 53,6% de los encuestados se consideraba “explotado”. Y aunque sólo un 25,2% dijo sentirse “fracasado profesionalmente”, el 41,1% de este segmento reconoce que, si tuviese dieciocho años, “no volvería a estudiar periodismo”. Finalmente, el 20,7% admitía “trabajar total o parcialmente en negro”.

Nada de esto, por supuesto, le ha tocado nunca a Mikimoto. En el mismo portal del Colegio de Periodistas catalán donde aparecía la encuesta, podía leerse una reseña sobre una entrevista realizada a nuestro personaje. La foto que ilustra el artículo es reveladora: Miquel Calçada y su entrevistador, el locutor Xavier Serrano, conversan en actitud cordial y distendida. Serrano mira al entrevistado y sonríe. He aquí la cara y la cruz de la profesión: por un lado, la miseria de quienes se sienten explotados y hasta fracasados; por otro, la estrella que lo ha conseguido todo.

La reseña era lo que en argot periodístico se conoce como un masaje: un texto amable y elogioso, donde se glosa la brillante carrera de Mikimoto. Nada que objetar (todos tenemos un pasado y hasta yo he disfrutado con alguno de sus programas); salvo que, obviamente, no se mencionan las sombras del personaje.

Y sombras, haberlas, haylas.

Una terrible duda

No es intención de este artículo prejuzgar la calidad de Calçada como comunicador. Pero tampoco olvidar el trato más que generoso que le ha dispensado el poder político catalán durante años y años. Es un hecho que éste ha proporcionado jugosos contratos con la Televisión Pública Catalana para sus productoras,  y un buen número de concesiones de emisoras de radio concedidas por la administración. Un suculento pastel coronado con la guinda del nombramiento de Comisario del Tercer Centenario del 1714, cargo por el que -se apresuró a aclarar la Generalitat- el periodista “no iba a cobrar nada”.

Todo ello coincide, curiosamente, con la cercanía ideológica de Mikimoto a ese mismo poder político. En una entrevista concedida a “El Periódico de Catalunya” en 2014, nuestro hombre confesaba que aún conserva el póster de Jordi Pujol que colgó tras la puerta de su cuarto siendo adolescente. Y aunque se reconocía “entristecido” por las informaciones sobre la trama corrupta que presuntamente había organizado el antiguo líder de CiU, no dudaba en defender su legado: “deberíamos de ser capaces de ver que este país, pese a todo, ha surgido porque gente como él, en un momento determinado, tuvo una idea de país, creó estructuras de Estado como TV3 (sic) o decidió que los inmigrantes, aunque no estuviesen empadronados, debían tener la tarjeta sanitaria”.

Tampoco ha ocultado nunca su independentismo. Ya en 2012, en una entrevista aparecida en el boletín digital “L’Antena”, de la Fundació CatDem (antigua fundación oficial de CiU, hoy desaparecida e implicada en el escándalo de las supuestas comisiones ilegales al partido), Mikimoto proclamaba: “Lo que ha de hacer el Parlamento de Cataluña es, basándose en su soberanía, declarar la independencia. Y eso ha de ser ratificado después en referéndum por el pueblo de Cataluña”.

Como puede verse, la sintonía es total. Tanto, que en julio de 2015 decidió desvincularse de su grupo radiofónico, cursar varios Másters (uno en Relaciones Internacionales por la Maxwell School de la Universidad de Syracuse, en EEUU, y otro en Diplomacia y Acción Exterior por la Universidad Pompeu Fabra) y finalmente dar el salto a la política. En las elecciones del 27-S, Calçada ocupó el puesto número 74 de la Lista por la Independencia (Junts Pel Sí). Y en las de junio de 2016 fue propuesto por el propio Francesc Homs (hoy inhabilitado a un año y un mes por su participación en la organización de la consulta del 9-N) para encabezar la Lista al Senado por Convergència (actual PDECat).

Llámenme malpensado pero… ¿acaso no es lícito preguntarse si, de no haber mediado esa afinidad ideológica con el poder político catalán, Mikimoto hubiera podido conseguir todas esas subvenciones y contratos?


Si quiere colaborar para que elCatalán.es sea un diario digital que defienda a la Cataluña real, aquí tiene la información de la campaña de crowdfunding.

 

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo