Los tres cerditos y la República de paja

Érase una vez tres hermanos cerditos: uno era el cerdito de Junts per Catalunya, el otro era el cerdito de Esquerra y el tercer cerdito era el cerdito de la CUP.

Vivían felices porque hacían lo que les venía en gana, sin importarles que un día pudiese venir el lobo del Estado español para dar cuenta de ellos. Frecuentemente se burlaban del lobo-Estado, diciendo que si algún día venía el lobo, nunca darían un paso atrás ni su brazo a torcer. Sus risas y burlas eran constantes y frecuentemente cantaban la canción:

¿Quién teme al lobo feroz, tan feroz, tan feroz?
¿Quién teme al Estado español, tan pasivo, tan pasivo?

Como el lobo-Estado ni aparecía ni se dejaba ver, el cerdito convergente de Junts per Catalunya empezó a construir su casa-república de paja, y el cerdito de esquerra la construyó de madera.

El cerdito de la CUP, que tenía la firme voluntad de resistir si algún día venía el lobo, optó por construir con ladrillos la república de su casa. De todas formas el cerdito de la CUP, que era el más listo de los tres, tenía la certeza de que el lobo-Estado acudiría primero a la casa de paja y luego a la de madera, y de esta forma él sólo tenía que esperar a que el cerdito convergente y el cerdito de Esquerra se enfrentasen al lobo, porque eran ellos los que constantemente habían desafiado al lobo con sus burlas y sus cantos.

Un día estaba el cerdito convergente en su casita-república de paja, cuando llamó el lobo-Estado a su puerta. “¿Quién es?” Una voz grave contestó: “Soy el lobo. Abre la puerta porque si no, soplaré, soplaré y la casa derribaré”. El cerdito aterrorizado miró por una fisura de la puerta, y vio al lobo vestido con una toga negra.

El cerdito contestó, o mejor dicho declaró (en sede judicial): “¡No me comas lobo! Cuando me reía de ti lo hacía de broma, yo no he hecho nada. además te aprecio mucho y me caes muy bien”.

El cerdito no paraba de disculparse pero tampoco abría la puerta. Entonces el lobo-Estado con un intenso soplo de legalidad, hizo volar la casa-república de paja por los aires, y al pobre cerdito convergente no le quedó ni el 3% de la paja de su casa.

El ‘porquet’ horrorizado huyó corriendo a la casa de madera de su hermano de Esquerra, al que le llamaba Junqueras, y éste le abrió la puerta dándole refugio. “No te preocupes hermanito. Ni un pas enrere, defenderemos nuestra república vivienda, porque los dos queremos vivir a costa de la república”.

Al poco rato llamó el lobo togado a la puerta, y los dos cerditos temblando se escondieron debajo de la cama, suplicando “¡no nos comas lobo!”. Pero como no abrían la puerta, el lobo con un potente soplido constitucional derribó la casa de madera.

Para que no se los comiera, los dos cerditos se fueron corriendo a la casa de ladrillo de su hermano de la CUP, pero éste no les quiso abrir la puerta. Y cuando llegó el lobo devoró a los dos cerditos.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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