Comentario editorial de elCatalán.es
Los secesionistas insisten en pedir «respeto» para su causa y para sus «presos políticos», pero ellos no respetan a los que no comparten sus ideas. Al contrario, les desprecian e intentan o silenciarlos, o destruirlos.
Lo hemos visto en las calles y en los edificios públicos de toda Cataluña, que los han teñido de amarillo para demostrar que son «solo suyos» y que los catalanes no secesionistas no tienen derecho a tener presencia en la vida pública.
Lo vimos en los plenos de la vergüenza del Parlament, los celebrados el 6 y el 7 de septiembre de 2017. En ellos, mediante la aprobación de las leyes del referéndum y de transitoriedad jurídica, quisieron despojar a la oposición de sus derechos políticos y, por lo tanto, a los millones de ciudadanos a los que representan.
Lo hemos visto en los artículos y tuits supremacistas de Quim Torra antes de ser presidente de la Generalitat, en los que mostraba su desprecio hacia los catalanes castellanoparlantes.
Lo vimos cuando negaron a Miquel Iceta la condición de senador autonómico, a pesar que era un trámite que siempre se había aprobado sin mayor problema.
Lo hemos vuelto a comprobar en la ronda del Rey con los líderes políticos del Congreso de los Diputados de cara a la investidura del próximo presidente del Gobierno.
Esquerra no ha ido, entre insultos y ofensas al Jefe del Estado, y Junts per Catalunya ha ido, pero casi mejor que no lo hubiera hecho.
Su representante, Laura Borràs, mintió diciéndole a Felipe VI en la cara que «los catalanes no tenemos Rey», cuando millones de catalanes sí que lo tenemos, y respetamos y apoyamos su labor de defensa del orden constitucional.
Ellos no respetan nada, pero siguen exigiendo, desde una atalaya de falsa superioridad moral, que todos les alaben y les den la razón. Millones de catalanes, con el apoyo de millones de compatriotas del resto de España, nos negamos a aceptar sus postulados supremacistas y seguiremos combatiendo, democráticamente, su ideología totalitaria.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















