Uno de los problemas que puede tener la democracia es la desafección de los votantes, y ello está empezando a notarse en España. En su libro sobre “Cómo mueren las democracias” Levitsky y Zibalt señalan claramente “que las democracias funcionan mejor y sobreviven más tiempo cuando las constituciones se apuntalan con normas democráticas no escritas”.
Y señalan entre ellas la tolerancia mutua, el acuerdo entre partidos distintos ideológicamente o el acuerdo esencial entre partidos rivales y la moderación en los argumentos respetando al otro, y la legitimidad de los votos. Como diría el refrán clásico: no quieras para el otro lo que no quieras para ti.
Las democracias no se deterioran de golpe, sino pasito a pasito, casi imperceptibles, en donde para mejorar la democracia se afirma que se lucha contra la corrupción, el deseo de cumplir objetivos más ajustados, fomentar el hecho democrático y así se mejora la democracia y su calidad.
Casi todos lo que hay querido una democracia mejor para el pueblo y con el pueblo, todos han degradado al poco tiempo la calidad democrática: Cuba, Venezuela, Nicaragua, Tailandia, Turquía, Polonia, Hungría, Rusia… se han ido convirtiendo en “democraduras” democracias virtuales, que en realidad eras democracias autoritarias, en manos de una élite incontrolable que habían llegado por “votaciones populares” que habían nacido de cambios legislativos o/y parlamentos “ad hoc”.
El ser iliberal es un contrasentido in stricto sensu ya que no hay democracia real sin Estado de derecho y viceversa. El principio esencial que se proclama es decidir, y una vez decidido (votado) no importa el parecer de los que no piensan lo mismo, sean el número que sean, es decir la minoría no cuenta. ¡Se ha decidido, se ha hecho una votación, referéndum, aunque haya violado la ley!, ¡se ha decidido! Punto, pelota.
La democracias iliberales, son democracias de baja calidad en donde se ejerce un autoritarismo sin límites, el elegido hace lo que le da la gana, pues es “elegido” y crea organismos a troche y moche, todos ellos con participación, popular, es decir del pueblo, ¡Qué hay más democrático que el poder del pueblo! Y en esos organismos por encima de la ley se “legisla”. Los espacios públicos son suyos, de nadie más, se ocupan. Punto, pelota.
Ya lo ha señalado Yasha Mounk, en su libro: “El pueblo contra la democracia (2018). Juegan con las palabras ‘democracia’, y ‘liberalismo’ (libertad), la “democracia iliberal”: “no es la falta de democracia, sino la falta de respeto por las instituciones independientes y los derechos individuales”
Observen cómo será el futuro con la “democracia republicana” que tanto se proclama.
[campana]
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