Cada vez que Felipe VI visita Cataluña el separatismo le monta un ‘show’. Generalmente son cuatro gatos, llenos de odio, que se limitan a bramar y quemar fotos, mientras gritan que «los catalanes no tenemos Rey», como si un puñado de fanáticos pudieran representar a alguien más que a ellos mismos. Pero como el secesionismo tiene un formidable aparato de propaganda, no en vano dominan casi todos los grandes medios de comunicación catalanes, parece que son muchos los que abominan de Su Majestad.
A esto se une que la Generalitat, para intentar hacer olvidar a su base fanatizada que han incumplido todas sus promesas sobre la inmediata proclamación de una ‘República catalana’, ha decidido que atacar a Felipe VI le sirve para mantener el «prietas las filas» dentro del secesionismo. Y nos encontramos que el Jefe del Estado es despreciado por las autoridades que representan al Estado en nuestra comunidad autónoma.
Por supuesto, el Gobierno de España no alza la voz y no exige respeto al Jefe del Estado, sin pasar de un apoyo muy tibio a su figura por parte del sector socialista. Los separatistas sus socios en el Congreso, así que mantiene un perfil bajo para no molestarles y así poder seguir contando con su apoyo en las votaciones parlamentarias. De hecho, desde el mismo Gobierno se pone en cuestión una y otra vez nuestra monarquía constitucional en boca de los ministros de Podemos.
Pero Felipe VI goza del apoyo de millones de catalanes que decimos, con orgullo, que «los catalanes sí tenemos Rey». Porque recordamos como el 3 de octubre de 2017, en su magnífico discurso, nos defendió y nos recordó que no estamos solos. Que sepa que estamos con él y que le apoyamos, por mucho ruido que meta la prensa separatista pagada con dinero público.
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