Liberado el Consejo Comarcal del Baix Camp de propaganda sectaria secesionista

La Resistencia no para en su afán de liberar las instituciones públicas de fanatismo y de propaganda sectaria. Los secesionistas olvidan, de manera deliberada, que las administraciones públicas son de todos los ciudadanos, y no solo de ellos, por mucho que detenten la mayoría en algunas de ellas, y expanden sus mensajes excluyentes los espacios públicos que no deberían ser arena de división.

El Consejo Comarcal del Baix Camp, en Reus, tenía en su fachada principal una pancarta ofensiva para los millones de catalanes que piensan que España es un Estado democrático de derechos, un país en el que la Justicia, que se puede equivocar o no, hace su trabajo de manera independiente y en el que las leyes se cumplen. 

Esa pancarta de “Libertad presos políticos” era un abuso de los secesionistas que dominan las instituciones, y que las han convertido en su patio trasero. Por suerte, la Resistencia estaba ojo avizor y ha decidido restablecer el equilibrio, y la ha quitado de la fachada de un edificio que representa a todos los habitantes de esta comarca, y no solo a los que votan a partidos separatistas.

Ahora estará dónde tiene que estar, como Artur Mas permanecerá en la papelera de la historia. Y si los secesionistas siguen en su afán de ofender a los catalanes no separatistas y la vuelven a poner, no dudamos que la Resistencia volverá a actuar. Porque las instituciones son de todos, aunque los nacionalistas se crean que todos los derechos son para ellos, y el resto son ciudadanos de segunda.

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