
L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad de Cataluña, queda como el bastión más seguro del constitucionalismo catalán dado que los partidos no secesionistas suman veintidós concejales sobre veintisiete.
La gran vencedora ha sido la alcaldesa Núria Marín (PSC) que consigue mayoría absoluta, con 14 regidores. Ciudadanos mantiene sus cuatro concejales, En Comú Podem conserva sus tres actas y el Partido Popular pasa de tres a una.
El único partido secesionista que consigue representación en el pleno municipal es Esquerra Republicana, que pasa de dos a cinco regidores y se merienda a la CUP y Junts per Catalunya, que pierden el concejal que cada una de estas formaciones consiguieron en los comicios del 2015.
Es particularmente grave el caso de Jordi Monrós, que ha dejado a los ex convergentes sin representación, cuando tradicionalmente han tenido concejales en esta ciudad.
Cornellà de Llobregat, una ciudad que roza los noventa mil habitantes, también es un feudo del constitucionalismo. De los 25 concejales, solo 4 son secesionistas y son de Esquerra Republicana.
El actual alcalde, Antonio Balmon (PSC), ha conseguido mayoría absoluta, con catorce regidores. Ciudadanos ha conseguido tres regidores, Podemos tiene dos actas y En Comú Podem otros dos escaños.
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