
La estelada que ondeaba desde el año 2012 en el campanario de la iglesia parroquial de Santa María de Prades (Tarragona) fue hace unos días finalmente retirada. Se trata de un pequeño pero nada desdeñable éxito de la Coordinadora de la Resistencia Cívica de Tarragona. La respetuosa y a la vez contundente y muy argumentada carta enviada al Arzobispo de Tarragona el pasado día 17 de julio (que publicó elCatalan.es), para que fuera retirada dicha estelada, ha tenido al final sus frutos.
El Sr. Arzobispo, Joan Planellas (que pasaba por ser del sector más nacionalista del clero catalán) dio, al dar por justificados los argumentos planteados por la Coordinadora de la Resistencia, la semana pasada instrucciones al párroco de Prades para que la retirara.
El mismo párroco Mn. J. S. Pellicer lo ha comunicado a través de un canal de comunicación municipal, donde ha explicado que la decisión se toma «per indicació directa de l’Arquebisbat i amb l’objectiu de preservar la convivència i evitar possibles tensions dins la comunitat parroquial».
Por su parte los separatistas del pueblo están que trinan, el colectivo local “Prades per la Indepèndencia” ha expresado su gran disgusto por una decisión, según dicen, que no respeta el sentir del pueblo y nadie les ha consultado (el colmo, se creen los dueños y señores de las calles, del pueblo, de la iglesia, de todo…) y han anunciado acciones simbólicas, como la colocación de esteladas en los balcones (en su casa que cuelguen lo que les dé la gana).

Los medios de comunicación locales que se hicieron eco del asunto, como suele ocurrir, se posicionaron próximos a las tesis de los nacionalistas, sin llegar a criticar abiertamente al Arzobispado. Las presiones por parte de los colectivos separatistas del pueblo y del Baix Camp, han sido muchas y de hecho han tardado casi dos semanas en retirarla. Algunos de estos colectivos como los del “Consell Local Per la República del BaixCamp” han calificado por redes a nuestra entidad de “feixista” y añaden que la Resistencia Cívica que está detrás de la denuncia es una asociación que “ hauria d’estar prohibida”. Por último nos califican de “ excrecència de Ciudadanos… que va quedar enquistada a Tarragona”.

Seguramente algunos de de estos fanáticos separatistas, que han convertido el nacionalismo en su nueva religión y ponen al Dios-nació, al Dios de la Estelada, por encima del Dios Verdadero de los católicos, son los nietos de los que en julio de 1936 devastaron la iglesia parroquial de Prades y la convirtieron en un almacén agrícola.

Sea como sea, es muy lamentable que la Iglesia catalana haya consentido y en muchos casos lo sigue haciendo, plegándose al separatismo, en este caso y en tantos otros muchos (durante tantos años) esta grave afrenta. Pero, lo cierto es que bien está lo que bien acaba. Y en el campanario de Prades, está ahora limpio de polvo y paja, como ha ocurrido durante toda la vida (hasta que llego el “procés”) y vuelven a lucir solo las campanas.
Salvador Caamaño Morado (presidente de la Coordinadora de la Resistencia Cívica de Tarragona)
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