Antes de la pandemia, la jornada de trabajo semanal de las mujeres, incluyendo trabajo remunerado y no remunerado, era 10 horas más larga que la de los hombres (63 vs. 73). El trabajo no remunerado representaba el 41% de la jornada de los hombres y el 66% de la de las mujeres.
Después de la primera ola y el confinamiento, la brecha de género en el total de horas trabajadas aumentó a 16 (62 vs. 78 horas) a causa de la mayor dedicación de las mujeres al trabajo no remunerado (48 horas antes vs. 54 horas después).
La mayor flexibilidad laboral de las mujeres, junto a la presencia de normas sociales tradicionales, podrían explicar el incremento en la brecha de género en dedicación al trabajo no remunerado.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















