El Auditorio Manuel de Falla de Granada acogió el pasado 20 de diciembre una versión de El Mesías de Händel diseñada para que la experiencia fuera inclusiva. Unas 400 personas con distintas necesidades de accesibilidad disfrutaron con su participación en un concierto adaptado, un proyecto piloto impulsado por la Fundación ”la Caixa” en colaboración con 22 entidades sociales y el Ayuntamiento de Granada.
El proyecto, que nace de los ya célebres conciertos participativos que promueve la Fundación ”la Caixa”—en los que cantantes aficionados interpretan la obra del compositor alemán junto a orquestas, solistas y directores de prestigio internacional—, propone un formato de concierto relajado, inclusivo y participativo con ajustes en la duración y en la accesibilidad física y cognitiva según las necesidades de los diferentes colectivos.
«Nuestro objetivo es acercar la música clásica a colectivos con necesidades de accesibilidad y hacerlo siempre desde la excelencia artística, como lo haríamos para cualquier sesión normativa», explica Susana Serrano, directora del Departamento de Actividades Culturales y Música de la entidad.
El proyecto se enmarca en el propósito de la Fundación ”la Caixa” de impulsar la cultura como herramienta de cohesión social, participación ciudadana y transformación comunitaria. «La Fundación lleva años comprometida con la accesibilidad desde diferentes ejes y, a la luz del Plan Estratégico 2025-2030 de la entidad, una propuesta así con públicos prioritarios adquiere más sentido que nunca», afirma Serrano.
El diseño del concierto fue fruto de un proceso colaborativo entre profesionales de los ámbitos artístico, educativo y técnico, junto con entidades sociales, el Ayuntamiento de la ciudad y equipos territoriales. «Nos centramos mucho en recurrir a la escucha activa y en dar valor al proceso de creación y mediación, más allá de la incuestionable belleza del concierto final», señala Serrano, que asegura que aprendieron muchísimo de las necesidades de los colectivos y a trabajar con la diversidad. «Ha sido muy enriquecedor».
Gemma Álvarez Padilla, responsable de la Agrupación de Personas Sordas de Granada y Provincia (ASOGRA), subraya que «las adaptaciones que se han hecho para este concierto marcan una diferencia entre lo que sería una accesibilidad simbólica y esta accesibilidad real en la que se cuidan todos los detalles».
El concierto del día 20 contó con intérpretes de lengua de signos, subtitulación en pantallas laterales, materiales pedagógicos adaptados, señalización clara y visible con contenidos de lectura fácil y pictogramas, y libertad de movimiento en la sala.
El Ayuntamiento de Granada, el Auditorio Manuel de Falla y la Orquesta Ciudad de Granada colaboraron, además, en la habilitación de un espacio de regulación emocional, el refuerzo y la formación del personal de sala para la atención directa de un público con necesidades diversas, la adaptación de los accesos, la adecuación del espacio, la reserva de plazas de estacionamiento para vehículos adaptados y la activación de un servicio específico de ambulancias.
Con todo este engranaje en marcha, el concierto no se limitó a eliminar barreras, sino que se convirtió en una experiencia accesible e inclusiva en la que cada persona pudo disfrutar la obra a su ritmo y desde sus propias necesidades. «El día del concierto fue superbonito ver que todos los asistentes se emocionaban y disfrutaban de la música», señala Escolano.
El reto de adaptar un clásico
El concierto se realizó bajo la dirección del reputado director Aarón Zapico. «Que me encargaran la dirección musical fue un premio para mí, ya que me siento muy identificado con los objetivos de la iniciativa», afirma el asturiano. «A lo largo de mi trayectoria he participado en espectáculos maravillosos en sitios impresionantes, pero proyectos inclusivos como este son de lo más importante y satisfactorio que he hecho en mi vida y, realmente, espero que este trabajo sea el primer paso de algo mucho más grande».
De hecho, para la Fundación, el objetivo último de la propuesta es «que impulse la implementación por todo el territorio de más proyectos dirigidos a estos colectivos que no tienen garantizado su derecho cultural», apunta Serrano.
Zapico nos recuerda que «la adaptación de estas obras magnas de la historia de la música obedece a la tradición». En tiempos de Händel ya se trabajaba con versiones más íntimas o para acontecimientos al aire libre. «Teniendo en cuenta las necesidades o características de nuestro público, era un paso completamente lógico y normal», afirma.
Una de las principales adaptaciones que se hicieron para esta función fue la duración de la obra: «Pasamos de prácticamente 2 horas y media a 50 minutos para aprovechar la concentración del público, quedándonos con las voces más representativas de las cinco partes que componen El Mesías, que son los cuatro solistas y el coro», con alrededor de 300 cantantes amateurs.
«La selección final muestra toda la riqueza de la obra sin ningún tipo de merma en el disfrute del público», explica el director, que tenía experiencia previa en conciertos inclusivos, pero a menudo había sentido que «faltaban recursos» para que la excelencia musical y la inclusión fueran realmente de la mano. «Que la Fundación ”la Caixa” haya impulsado este concierto con este grado de excelencia y seriedad es algo insólito y que te hace ver que sí, que realmente se puede. Se puede y se debe».
Cuando la lengua de signos se suma al coro
En ASOGRA, una entidad con 60 años de trayectoria cuya misión es mejorar la calidad de vida y el acceso a la información de las personas sordas usuarias de la lengua de signos, Gemma Álvarez asegura que «lo más enriquecedor y a la vez lo más dificultoso en lo técnico y artístico fue llevar una obra de estas características, con distintas voces, a la lengua de signos y además contar en el proceso creativo y también a la hora de interpretarla con las propias personas sordas».
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















