La Justicia que un día soñamos…

Es evidente que hay algo que funciona mal en la Justicia española. Y aun así la gran mayoría de jueces, abogados y fiscales, son honrados, cumplen con la ley y tratan de realizar bien su trabajo. En una sociedad como la nuestra, donde el poder político está básicamente concentrado en los partidos políticos, los jueces desempeñan un papel esencial en la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos, no sólo porque resultan un instrumento de resolución de conflictos, sino porque representan un contrapeso frente la posible arbitrariedad de los poderes públicos, es decir del ejecutivo y como su derivación del mismo el legislativo.

Sin embargo, el fallo está en el sistema. Un fallo estructural propiciado por las recientes reformas legislativas, que pese su buena apariencia, facilitan la manipulación de un poder respeto al otro. Entre ellas, la regulación del CGPJ, cuya composición queda totalmente al arbitrio de los partidos políticos y la pretensión constante de atribuir la investigación criminal a una Fiscalía que depende directamente del Gobierno. La sociedad española ha acabado dándose cuenta del fracaso que ha supuesto para nuestro país tener instituciones dotadas de un alto grado de autonomía pero actúan de forma muy corporativa y sin controles externos que supervisen su gestión.

Recordemos que la igualdad de poderes genera confrontación: la separación de poderes está pensada para que uno sirva de freno al ejercicio abusivo del poder por parte del otro poder y, en nuestro caso, el Poder Judicial no puede hacerse sino mediante del ejercicio de la potestad jurisdiccional, ya que en muchos casos el poder judicial es el principal valedor de los principios constitucionales.

La calidad del Poder Judicial depende en gran medida de la calidad democrática del Estado en que se inserte. Considero que no sirve que la Constitución proclame la independencia del poder judicial si sus integrantes no asumen cuál es su función ni los partidos políticos la suya, y no respetan el papel que aquélla les ha reservado. El consenso político en plena transición democrática tenía el objetivo de retornar a la normalidad democrática y difuminar el intento de que cualquier ideología política se impusiera ante las otras, pero con el paso de los años estamos viendo cómo las ideologías empiezan a hacerse ver y a manifestarse de forma clara en lo que se refiere a nuestro sistema judicial, donde probablemente se evidencien distintas formas de concebir al poder judicial y reconsiderar su papel en el conjunto de la sociedad en cuanto su esencia .

Existe una percepción de control, manipulación e injerencia del poder político que provoca la pérdida de la credibilidad del Poder Judicial ante los ciudadanos, siendo una de las razones el sistema de elección de los vocales del CGPJ, asimismo deben realizarse modificaciones que permitan al Ministerio Público introducir “mecanismos que permitan conjugar el principio de honestidad con el de jerarquía”.

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