
El mapa político de Castilla y León ha certificado el certificado de defunción de la izquierda radical en la región más extensa de España. La ruptura total entre Podemos y la coalición IU-Sumar y el voto útil al PSOE ha provocado un desastre electoral sin paliativos, dejando a ambas formaciones fuera de las Cortes de Valladolid. Tras casi veinte años de presencia en el parlamento autonómico, las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE desaparecen del mapa por su incapacidad para ofrecer un proyecto unido. Yolanda Díaz ha huido de España y se ha ido a Estados Unidos a la gala de los Oscars y no ha asistido a la debacle de su formación.
La candidatura de IU-Sumar, encabezada por Juan Gascón, apenas ha logrado un pírrico 2,2% de los apoyos. Pese a ser la marca con mejores expectativas dentro del bloque extremista, se ha quedado a años luz de obtener representación en las provincias clave. El consuelo de Gascón ha sido superar a sus antiguos socios de Podemos, aunque el resultado global es una derrota histórica para el espacio que lidera Yolanda Díaz.
Por su parte, los ‘morados’ han sufrido un correctivo humillante en las urnas, convenciendo apenas al 0,75% del electorado regional. La lista liderada por Miguel Ángel Llamas ha quedado reducida a la mínima expresión, confirmando el desgaste irreversible de la marca Podemos en el interior peninsular. Esta estrepitosa caída refleja el rechazo de los ciudadanos a las políticas de confrontación constante que emanan de la cúpula estatal del partido.
En los comicios de 2022, la entonces alianza Unidas Podemos consiguió el 5,1% de los votos y un procurador en la figura de Pablo Fernández. Hoy, la suma de las dos fuerzas enfrentadas apenas alcanza el 3%, lo que supone perder casi la mitad de sus apoyos en solo cuatro años. La división no ha sumado, sino que ha expulsado a miles de votantes que han dado la espalda a la sopa de siglas ‘secesionista’ y radical.
Juan Gascón no ha tardado en lanzar dardos envenenados hacia sus antiguos compañeros, recriminando la falta de «certidumbre» y las «disputas» internas. Sin nombrar directamente a Llamas, el candidato de IU-Sumar ha culpado indirectamente a la lista de Podemos de fragmentar el voto de manera estéril. Mientras tanto, en IU esperaban una «revalorización» de su marca que el electorado ha ignorado por completo.
Desde el bando de Podemos, Miguel Ángel Llamas ha calificado el resultado de «nefasto» y ha pedido una «reflexión» profunda ante los medios de comunicación. Sus disculpas, sin embargo, llegan tarde para un espacio político que ha priorizado las cuotas de poder interno sobre las necesidades de los castellanos y leoneses. La soberbia de los dirigentes ‘morados’ ha terminado por cavar su propia fosa política en la región.
La verdadera batalla se libraba en Valladolid, la única provincia donde la izquierda radical mantenía esperanzas reales de obtener un escaño. Para lograrlo, era imprescindible superar la barrera del 5% de los sufragios en dicha circunscripción. Sin embargo, la dispersión del voto ha hecho imposible alcanzar ese umbral mínimo, condenando a ambas listas a la absoluta irrelevancia parlamentaria.
En 2022, la marca unida logró en Valladolid un 6,94%, un porcentaje que garantizaba con holgura su presencia en las Cortes. En esta ocasión, IU-Sumar se ha desplomado hasta el 3,95% y Podemos ha quedado reducido a un residual 0,81%. Ni siquiera sumando ambas papeletas habrían tenido garantizada la entrada en la asamblea vallisoletana, lo que demuestra una fuga masiva de votos hacia otras opciones.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















