La historia de un club de fútbol no se mide únicamente por los trofeos que descansan en sus vitrinas, sino por la capacidad de mantener viva la llama de su memoria. En el caso del RCD Espanyol, esta misión recae sobre los hombros de la Fundació RCDE, una entidad que ha entendido que el futuro solo se construye conociendo bien el pasado. Su labor de preservación va más allá del archivo; es un acto de resistencia cultural que protege el ADN de una institución centenaria frente al paso del tiempo. Entre sus dirigentes hay auténticos activistas pericos, como Alberto Fernández Díaz, Antoni Fernández Teixidó, Lorena Ferrara o Emilio Álvarez.
A través de su incansable labor editorial, la Fundación ha logrado rescatar episodios que, de otro modo, habrían quedado sepultados por la inmediatez del fútbol moderno. Un claro ejemplo es la reciente presentación del cuaderno L’Espanyol en femení. Esta obra no solo es un ejercicio de justicia histórica, sino una reivindicación necesaria del papel pionero del club en el deporte femenino. Al poner nombre y apellidos a las mujeres que vistieron la blanquiazul cuando el camino era más difícil, la Fundación refuerza el orgullo de pertenencia de toda nuestra masa social.
Pero el compromiso con la historia no se detiene en las personas; también abraza los espacios que nos vieron crecer. Las publicaciones dedicadas a los templos pericos, desde Sarrià hasta el RCDE Stadium, pasando por la etapa en Montjuïc, permiten que las nuevas generaciones comprendan la itinerancia y la resiliencia de nuestro escudo. Recordar dónde hemos jugado es, en esencia, recordar quiénes somos y cuántas veces nos hemos levantado para seguir compitiendo al más alto nivel.
La labor documental de la Fundación se nutre también de esos libros dedicados a las anécdotas históricas, relatos que humanizan a nuestros ídolos y dan contexto a nuestras derrotas y victorias. Estas obras funcionan como un hilo conductor entre abuelos, padres e hijos, permitiendo que la mística perica se transmita de forma rigurosa y amena. Gracias a estos volúmenes, el anecdotario blanquiazul deja de ser una tradición oral difusa para convertirse en un legado tangible y consultable para cualquier aficionado.
Reivindicar la historia es, además, una herramienta política y social. En un entorno futbolístico donde los grandes focos suelen ignorar a quienes no siguen el discurso mayoritario, que la Fundació RCDE publique y difunda nuestro legado es una forma de decir que el Espanyol ha sido, es y será fundamental en la historia del deporte español. Cada libro publicado es una trinchera contra el olvido y una prueba irrefutable de la grandeza de una entidad que siempre ha caminado con la cabeza alta, orgullosa de sus raíces.
En definitiva, debemos valorar el trabajo de la Fundación como una pieza estratégica del club. Defender nuestra historia es defender nuestra identidad en un mundo cada vez más globalizado y uniforme. Gracias a su labor, el sentimiento perico no solo se hereda en la grada, sino que se estudia, se lee y se respeta. Mientras haya una Fundación comprometida con el rigor histórico, el RCD Espanyol tendrá asegurado su lugar en la memoria colectiva, honrando siempre a quienes nos precedieron.
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