El RCD Espanyol ya planifica la próxima temporada en la élite con la tranquilidad de los deberes hechos. Tras semanas de máxima tensión, la permanencia matemática lograda una jornada antes del cierre liguero ha devuelto la calma a la entidad. Manolo González seguirá al frente del banquillo perico tras mantener las primeras reuniones de planificación con el director deportivo, Monchi.
«Estoy contento porque ha acabado bien. El equipo se consolida en Primera y así es como se puede crecer y dar pasos adelante», afirma el entrenador, quien agradece la confianza del presidente y de la dirección deportiva para afrontar este reto «con aún más responsabilidad».
El análisis de una temporada de contrastes
El técnico gallego califica la campaña con una nota media de siete. Pese al sufrimiento final, destaca que se han superado los puntos y la clasificación del año anterior. Sin embargo, no oculta el desgaste sufrido en un año que define, con su habitual socarronería, como «sumar diez años de golpe». El curso blanquiazul tuvo dos mitades muy diferentes:
Primera vuelta: El equipo sumó por encima de lo esperado en un arranque impecable.
Segunda vuelta: Los resultados no acompañaron al juego y apareció la ansiedad.
González insiste en que el bache fue una cuestión psicológica. «Había que ganar un partido para desbloquearse mentalmente. Si el partido que le ganamos al Athletic lo hubiéramos ganado un mes o dos antes, todo hubiera cambiado radicalmente», analiza el preparador, elogiando la capacidad de sus futbolistas para reaccionar en el momento más crítico.
Un mercado para cambiar la idea de juego
Las vacaciones de Manolo González estarán supeditadas a la confección de la plantilla. El técnico avisa de que hay mucho trabajo por delante junto a Monchi para dar un salto de calidad en verano. El objetivo del mercado estival es claro: incorporar perfiles que permitan desarrollar una idea de juego diferente, más ambiciosa y cercana a los gustos del cuerpo técnico.
Despertar al «gigante dormido»
El entrenador perico tiene claro que el camino del éxito pasa por la estabilidad institucional y el apoyo de la grada. «La unión hace la fuerza y veo al club cada vez más unido. Sigo diciendo que somos un gigante dormido y hemos de intentar que este Espanyol cada vez sea mejor», defiende con optimismo.
De cara al próximo curso, Manolo González asume el compromiso de mantener la comunión con la afición blanquiazul: «Tenemos la responsabilidad de dar aún más de nuestra parte para que la gente siga a nuestro lado».
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