Los historiadores estamos compelidos a relatar los hechos tal como ocurrieron, y por ello uno actúa como un ordenador recopilando primero información, para almacenarla después. Dicho esto, por lo que respecta al cuerpo de Mossos de Escuadra o Policía autonómica de Cataluña, me limito a exponer hechos que han acontecido.
Cuando el presidente de la Generalitat, Lluís Companys ordenó una sublevación armada contra la República española el 6 de octubre de 1934, de los aproximadamente cuatrocientos hombres que formaban el cuerpo de Mossos de Escuadra, que todos ellos habían jurado o prometido fidelidad a la República, «ni uno solo» se negó a sublevarse contra el orden constitucional, acabando todos arrestados por la Guardia Civil.
Cuando se realizó la consulta sobre el futuro político de Cataluña del 9 de noviembre de 2014, que era en realidad un referéndum encubierto de independencia, pese a la prohibición expresa del Tribunal Constitucional y la desautorización de celebración de la consulta, los Mossos de Escuadra incumpliendo el mandato constitucional, estuvieron presentes en casi todos los colegios electorales de Cataluña, para proteger la participación de los votantes. De hecho se dieron varios casos de personas que grabaron o fotografiaron los lugares donde se estaba votando, para presentar denuncia en el Juzgado de guardia, y los agentes les retiraron los dispositivos o les hicieron borrar la grabación. Yo personalmente fui testigo en el Colegio Sagrada Familia de la calle Conde de Urgel, al que acudió la entonces vicepresidenta de la Generalitat y consellera de Gobernación, Joana Ortega, como era saludada por una oficial de los Mossos que ordenó algo equivalente a una guardia de honor, para que entrase en el Colegio con sus hijos y depositase su voto.
En las semanas previas al referéndum del 1 de octubre de 2017, cuando se celebraban en la Delegación de Gobierno de Cataluña, las reuniones de la Junta de Seguridad presidida por el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, a las que acudían los jefes máximos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil de Cataluña, el mayor de los Mossos Josep Lluís Trapero fue a las primeras, pero luego dejó de ir enviando a un representante. Finalmente cuando se realizó el referéndum ilegal, todos recordamos como el Tribunal Superior de Justicia ordenó a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que incluye teóricamente a los Mossos de Escuadra, que evitasen la celebración plebiscitaria, y mientras la Policía Nacional y la Guardia Civil cumplía ese mandato judicial, los Mossos y sus mandos no solo se negaron a acatar la orden judicial, sino que en muchos lugares se enfrentaron a los policías nacionales y guardias civiles. También hay que hacer hincapié en aquellos meses previos al 1 de octubre, en los que por sus actuaciones ya se vislumbraba que el día del referéndum, los mossos de escuadra iban a ser «mirones» de escuadra durante el día de las votaciones, y presumiblemente se iban a convertir en la futura Policía de la República catalana; pues ni uno sólo de ellos, de un cuerpo de unos diez y nueve mil agentes, presentó escrito alguno en la Delegación del Gobierno, alegando que cumpliendo el mandato constitucional, se negaría a obedecer órdenes de sus superiores que le obligasen a incumplir la Ley.
Yo recuerdo en esos convulsos días, cuando me dirigía a una manifestación con mi bandera de España, y un mosso me dijo: «espanyol fill de puta». Evidentemente ese agente no representa a todo el cuerpo, pero una cosa tengo muy clara, y es que es literalmente imposible que un policía nacional o un guardia civil me diga eso.
Con su actuación desde su despliegue como cuerpo policial a partir del año 1983, el cuerpo de Mossos de Escuadra se ha granjeado una fama de ser una policía política, porque desde entonces hasta la actualidad sus jefes supremos han sido políticos de ERC o de la antigua Convergencia. Esta fama ha derivado en desconfianza, y de hecho cuando algún juez ha ordenado una actuación policial contra algún departamento de la Generalitat o contra un ayuntamiento de Cataluña, por asuntos de corrupción, se ordena que los registros y las detenciones las realicen como policía judicial, la Policía Nacional o la Guardia Civil, porque se temen que si se lo ordenan a los mossos a través de la Consellería de Interior. cuando acudan, por un presunto aviso o llamada telefónica, se hayan evadido los que iban a ser detenidos, o haya desaparecido misteriosamente toda la documentación.
Recientemente hemos tenido otra muestra de la actitud pasiva de este cuerpo policial, cuando el prófugo de la Justicia, Carles Puigdemont se escapó el 9 de agosto delante de cientos de «mirones de escuadra», después de pronunciar un discurso de más de cinco minutos ¿No pudieron o no quisieron acudir a la parte trasera del escenario para detenerle? ¿no pudieron o no quisieron acordonar la zona? Los agentes de mossos de paisano que están presentes siempre en estas manifestaciones de cualquier signo político ¿no pudieron o no quisieron seguirle por la calles adyacentes para practicar la detención?¿no pudieron o no quisieron seguir al coche de un compañero que le facilitó la huida?
Con todos estos antecedentes, la duda que surge ahora es saber cuál será la próxima actuación estelar de los Mossos de escuadra, aunque quizás ya sea demasiado tarde para los que defendemos la unidad de España y el orden constitucional.
Juan Carlos Segura Just
NOTA DE LA REDACCIÓN DE ELCATALÁN: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















