Parece mentira que el segundo idioma más utilizado en el mundo se encuentre perseguido en muchos puntos de España, y mientras tanto los que deberían defenderlo miran descaradamente hacía otro lado, y ceden sin límite alguno hacía los nacionalistas y separatistas.
Este martes se ha convertido en viral la nefasta experiencia que ha contado a través de su cuenta de Twitter Oskar Belategui, periodista del Diario Vasco, quien al regresar a Euskadi, se ha topado con una auténtica muralla idiomática para su hijo.
«El Gobierno Vasco obliga a que mi hijo de 8 años, que ha vivido siempre en Madrid, estudie en una ikastola sin hablar una palabra de euskera. Que haya plazas libres en el colegio más cercano en castellano no importa. Gracias por frustrar la reagrupación familiar«, escribía Oskar Belategui en sus redes sociales.
Resulta muy difícil de comprender que se trate de imponer la escolarización en un idioma regional, expulsando absolutamente del sistema al idioma común de todos los españoles. Y mientras tanto el Gobierno mira hacía otro lado. Y además, es una situación que va a ir a peor en España, si finalmente el prófugo Puigdemont tiene algo que decir en la investidura de Pedro Sánchez.

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