La doble moral nacionalista: no a las corridas de toros y sí a los correbous

 

La Monumental, en una imagen de archivo

Un reportaje de José R. Palomar

En una triste mañana, la del 28 de Julio del 2010, los políticos nacionalistas e independentistas prohibieron las corridas de toros. El resultado fue: 68 votos a favor de la prohibición,  55 en contra y 9 abstenciones. Los que votaron a favor de eliminarlos fueron ERC, CIU y ICV. En contra estuvieron PP y C’s. Pero el factor clave lo tuvieron los socialistas que, en contra de todos los rumores, dieron libertad de voto.

En sus filas había tantos aficionados como contrarios a este espectáculo. José Montilla, que había frecuentado en años anteriores la Monumental en la barrera del tendido 3, se ausentó del pleno y entró justo cuando se procedía a la votación.

ERC fue quien ayudó al argentino Leonardo Anselmi con la recogida de firmas para conseguir llevar la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) al Parlament. Jordi Portabella, declarado antitaurino, pero que en su época de concejal fue responsable del zoo de Barcelona, hizo lo posible para que se admitiera a debate.

Pese a la prohibición, todavía tuvimos un año más de corridas, durante todo el 2011, por el “lucro cesante”, pero desde el 2012 (ya hace cinco años) no podemos disfrutar de la afición taurina en nuestra tierra.

Los políticos nacionalistas esgrimieron la “defensa de los animales” como principal argumento para acabar con las corridas. Y varias asociaciones animalistas, entre ellas la de Anselmi, hicieron otro tanto con una estudiada campaña. Pero en octubre del pasado año el Tribunal Constitucional revocó esa ley. Es decir, que a día de hoy las corridas de toros son perfectamente legales en Cataluña, y se podrían celebrar en la única plaza que nos queda: la Monumental de Barcelona.

Según el actor Pep Munné, gran aficionado, la prohibición “no se debió a motivos identitarios, sino a que los políticos consideraban las corridas de toros como maltrato animal”. Y ante eso – prosigue- “hay que aceptar la opinión de la mayoría”.  Sin embargo, el actor reconoce que sigue viajando para ver este espectáculo a plazas como Nimes, Castellón o Zaragoza, entre otras.

Pacto

El presidente de la Asociación de Informadores Taurinos de Cataluña, José María Alarcón, sostiene que “el tiempo ha demostrado que, en realidad, la prohibición se debió a un pacto de Anselmi con ERC y CIU que, de otra forma, hubiera tenido muchos problemas para convencer a sus diputados de las comarcas del Ebre, para que votaran a favor de la prohibición”. El veterano periodista sostiene que “ no estoy de  acuerdo con que la prohibición fuera una decisión política, uno de los argumentos que se esgrimen. De no haber existido ese pacto, habría sido imposible aprobarla”.

Los correbous están teóricamente blindados por ley, aunque la presión animalista ha hecho que, en determinadas poblaciones  -mayoritariamente tarraconenses-  se hayan aplicado sanciones. En Les Terres del Ebre, ERC, PSC y la extinta CiU- ahora PdeCat- tienen  un notable reguero de votos, y pocos se atreven con una tradición ancestral que cuenta con el beneplácito de gran parte de la población.

Hay un pacto tácito entre esos partidos para que dicho espectáculo siga blindado. Entre ellos se permiten los “correbous embolats”, en donde se les pone a los toros un herraje en las astas que se prende de fuego. Y solo se han prohibido “Els bous a la mar”, en donde se arrojaba al agua a los animales.

Unas tradiciones en las que, según Munné, “sí que hay un claro ‘maltrato’; a mí me parecen una salvajada, porque no es como en las corridas de toros: un rito milenario en donde se enfrentan toro y torero…”.

España

Para el torero retirado Luis Barceló, que tomó la alternativa en el 63 y toreó hasta los albores de los 70, “lo de los animales es una mera excusa para alejarse de todo lo que “huela” a español. Piense que también han prohibido los pasodobles y la venta de souvenirs taurinos en las tiendas (de las Ramblas)”. También califica a estos políticos como “personas con una fe ciega, a pesar de que son minoritarios, cuyo único fin y obsesión es lograr la independencia (que nunca conseguirán)”. Y como colofón asevera que “ no van a ningún lugar, sino al precipicio; sólo pretenden tapar las vergüenzas por su corrupción. Cataluña seguirá siendo española, aunque les pese. Y lo que haya que decidir sobre su futuro, tienen que determinarlo todos los españoles”.

ILP

Volviendo a la actualidad de los correbous, la Mesa del Parlament admitió a trámite el pasado 9 de mayo una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que pretende prohibir esta modalidad de fiesta tradicional – y espectáculo- en Cataluña. Si los impulsores -entre los que se encuentra también el argentino Anselmi– reúnen 50.000 firmas, el Parlament deberá llevar la ILP al pleno de la Cámara legislativa para decidir si se admite a trámite. Estrategia idéntica a la que se llevó a cabo con las corridas de toros.

La iniciativa quiere prohibir dicha práctica a través de la modificación del artículo 6 de la Ley de Protección a los Animales, y la firmaron los miembros de la Coordinadora per l’Abolició dels Correbous (CAC). Los impulsores de la ILP tendrán 120 días ampliables a 60 más para reunir las 50.000 firmas necesarias para que la iniciativa prospere.

Si superan este primer debate, donde está en manos de los partidos si quieren abordar la ley o no, la ILP se debatiría luego en una comisión del Parlament, para después volver al pleno de cara a celebrarse una votación final. Según Ximo Martín, presidente de la Agrupació de Peñas en les Terres del Ebre “los correbous se siguen celebrando en toda la provincia de Tarragona, especialmente en el sur. Y los ediles de los pueblos, que tienen diversas ideologías, mayoritariamente nacionalistas, e incluso independentistas, están de acuerdo en que sigan”. No obstante, el presidente reconoce que existe una contradicción, ya que “si bien aquí son partidarios, porque no pueden ir en contra del sentir popular, puesto que perderían votos, esos mismos partidos dicen lo contrario en el Parlament. De ahí el peligro de que prospere esa ILP, y se prohíban”.

Enfrentamientos

Toda esta confusión ha generado enfrentamientos en algunas fiestas de correbous, porque los colectivos animalistas los graban con el fin de justificar sus argumentos. Esos vídeos, según Alarcón, “los manipulan para difundirlos en sus medios afines, y crear un ambiente favorable a su prohibición”. A día de hoy, los correbous están blindados desde octubre del 2010, dos meses después de que ese mismo Parlament hubiera prohibido las corridas de toros, y se siguen celebrando en prácticamente  todos los municipios del Baix Ebre. Unos espectáculos populares que se celebran desde el siglo XVI y que cuentan con un manual de buenas prácticas para que no haya ningún abuso hacia los animales.

La aceptación popular de los correbous, según sostiene Ximo Martí, queda patente cuando a finales del año pasado se firmó un documento, que apoyaron de los responsables de todos los municipios, para respaldar la continuidad de esta fiesta. Y en esa firma estaban alcaldes de todos los partidos nacionalistas, e incluso independentistas. También, por supuesto, PP y C’s, aunque son minoritarios en esa zona.

El presidente de la Agrupació de Peñas de les Terres del Ebre quiere dejar claro que los correbous que se corren actualmente, se “ajustan perfectamente a la legalidad, hasta el punto de que un veterinario emite un acta cuando se acaba el festejo. En los últimos tiempos -prosigue- se han utilizado más de 200 toros para estos festejos, y ninguno ha sido objeto de un acta que indicara maltrato animal”.

Las principales poblaciones en que se celebran estas fiestas son, entre otras: Alcanar, la Sénia, Sant Carles de la Rápita, Deltebre, Camarles, y Santa Bárbara (cuyo alcalde es de CIU). En Gerona, donde se siguen celebrando de forma minoritaria, prácticamente han desaparecido.        

Ahora, tras la sentencia del Tribunal Constitucional, las corridas son legales, pero solo se podrán celebrar si la familia Balañá está dispuesta a ello. Pero ese ya es otro tema, que desmenuzaremos mejor en otro artículo.


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