Estos últimos meses nuestro país es invadido por importantes y múltiples incendios. Una catástrofe anual que se vive cada verano en nuestro entorno. Nos preguntamos porque se llega a esta grave situación, si bien es cierto que las elevadas e inusuales temperaturas de este año no han ayudado a que fueran mejor.
Sin embargo, cabe destacar la falta de previsión y de gestión para anticiparse a los problemas que nos provoca el inminente cambio climático, quizás podamos acusar a los recortes de presupuestos, pero no de falta de mano de obra para mantener limpios los bosques. Tenemos inmigrantes que viven a costa de nuestros impuestos sin que por ello se les reclame nada a cambio, tenemos presos que se recrean jugando en los centros penitenciarios, con más comodidades que cualquier jubilado, y sin aportar nada a la sociedad. El populismo no gusta de oír de estas realidades, pero en cambio se conforman diciendo que no existe presupuesto para mitigar o anticiparse a mantener espacios de nuestro territorio para evitar desastres naturales y humanos.
A pesar de que cada año nos encontramos con mayor incidencia de incendios, las acciones preventivas son prácticamente nulas. No existe planificación forestal, no se mantiene la mezcla de bosques porque ni el propio sistema de ganadería como antaño, existe para ello.
No se fomentan las actuaciones pertinentes destinadas a evitar el abandono del suelo agrario, como tampoco se fomenta la diversidad de recursos zoogenéticos que permitiría la adaptación productiva al cambio de temperatura y humedad.
Son fundamentales la elaboración de planes y programas de adaptación de los ecosistemas forestales ante el cambio climático en una España sensible a los impactos.
La formación y competencias a distintos niveles para divulgar, organizar y fomentar acciones para la protección de nuestros sistemas medioambientales brilla por su ausencia, a pesar de existir programas cofinanciados por el Fondo Social Europeo (FSE). Cabe destacar la gran importancia de la educación en los grupos sociales más jóvenes sobre el medioambiente.
Pero centrándonos en los incendios, el 95% de ellos tiene su origen de la mano del hombre; quemas, negligencias, pirómanos, etc. Solo un 5% es debido a origen natural.
Otro aspecto colateral que los multiplica cada año, es precisamente el efecto invernadero, una de las principales causas del cambio climático, donde le aumento de la temperatura modifica el C02, el régimen de lluvias, aumentando a su vez la temperatura con la propia contaminación de los incendios, y provocando sin duda un problema global.
Desde hace años se vienen reclamando compromisos a nivel mundial que se deberían cumplir como el acuerdo fundamental de Paris del 21-01-2021 para limitar el incremento de la temperatura en la tierra como mínimo para 2050. Pero vemos como los intereses económicos del sector del carbón, el petróleo y el gas están por encima de ver la realidad de las consecuencias, de la deriva que lleva a nuestro planeta a un futuro muy incierto.
Sin embargo, todo ello queda ajeno a los planes de previsión con unas consecuencias devastadoras y que no dejan indiferente a nadie. Quizás las tecnologías hayan avanzado lo suficiente como para tener alternativas y solucionar muchos problemas, pero los intereses no son comunes y el poder económico sobre viene a todo.
La concienciación de lo que está pasando debería ser una obligación para el bien común de todos y para la protección de las siguientes generaciones.
Maria Lluïsa Diaz. Vocalía Guarda Rural y Marítimo POLITEIA
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