A pesar del teórico pragmatismo de Junts tras desembarazarse de personajes como Laura Borràs, la formación de Puigdement inició hace años un giro lunático que no será tan fácil de reconducir. No hemos de olvidar que el cabeza de lista al Senado por la provincia de Barcelona por Junts en las elecciones generales de noviembre de 2019 fue Roger Español, un radical separatista que perdió un ojo en una refriega con la policía durante los disturbios provocados durante la consulta ilegal del 1 de octubre de 2017.
El coqueteo de la formación de Carles Puigdemont con radicales que nunca formaron parte del pujolismo certificó el giro de esta formación hacia sectores de la extrema izquierda, para desbordar a Esquerra Republicana y la CUP en la competición para ver quién es más independentista.
De hecho, el puigdemontismo se convirtió durante el postprocés en una alianza entre radicales de ultraizquierda y ultraconservadores obsesionados en su rencor hacia España, como Laura Borràs o Joan Canadell, con personas acomodadas que insultaban continuamente a todo lo que olía a “español”.
Recordemos el “España es paro y muerte” de Canadell en la época más dura de la pandemia, toda una declaración de intenciones sobre su voluntad de “concordia” con el resto de regiones del país. Y no olvidemos como Laura Borràs firmó el ‘manifiesto Koiné’, un documento que exigía la erradicación del castellano como lengua oficial en una Cataluña independiente. Este es el pasado reciente de Junts, por mucho que quiera jugar al pujolismo de negociar en Madrid a cambio de competencias para Cataluña.
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