
La CUP se ha hecho ‘mayor’, lo que se traduce en que se ha convertido en un partido como todos los demás. Mucha retórica revolucionaria y antisistema para convertirse en el sector ‘perroflauta’ del neopujolismo. No es extraño, ya que han decidido, al fin, mostrar a las claras lo que son: los nietos burgueses con camiseta y rastas del carlismo pujolista.
Tras un arduo proceso de discusión interna, los ‘antisistema’ han tomado decisiones ‘radicales’: cuando puedan participarán en gobiernos, para hacer la revolución desde sus poltronas entre canapé y subvención. Y, sorpresa, sus candidatos podrán repetir en las listas electorales. De momento solo ocho años, pero más pronto que tarde ampliarán ese límite. A fin de cuentas, una vez haces ‘pop’, ya no hay ‘stop’.
Y, como no podía ser de otra manera, el neopujolista revolucionario mayor del reino, el ‘abrazador’ oficial de Artur Mas, David Fernández, ya es reivindicado para que vuelva a la arena política a rescatar a los asesores y cargos de confianza que se han quedado en el paro.
Bajar de 10 a 4 diputados en el Parlament, y quedarte fuera de ayuntamientos importantes como Barcelona y L’Hospitalet, o de la Diputación de Barcelona, deja a mucha gente a la intemperie. El liderar el neopujolismo perroflautista con vocación de gobierno seguro que puede servir para que el ‘dame algo’ de los ‘cupaires’ sin un cargo que echarse a la boca se pueda solucionar.
Además, en esta competición establecida para ver quién se lleva mejor con Bildu en Cataluña, carrera en la que ERC llevaba ventaja, la CUP ha decidido ir a por todas. Si David Fernández, que hizo de chófer de Otegi en más de una ocasión, vuelve a liderar la formación neopujolista perroflautista, le puede comer la tostada a los de Junqueras a la hora de ser el referente de la antigua Batasuna en la cada vez más lejana República catalana.
Por Sergio Fidalgo
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















