Durante buena parte del siglo XX, Cerdanyola del Vallès estuvo estrechamente ligada a uno de los materiales de construcción que más problemas de salud pública ha dejado en España: el amianto. La localidad barcelonesa llegó a convertirse en el principal polo de fabricación de fibrocemento del país y hoy el propio Ayuntamiento la define como la “zona cero” del amianto en Cataluña.
No existe, sin embargo, un ranking oficial actualizado que permita asegurar que Cerdanyola sea actualmente el municipio español con mayor cantidad de amianto instalado. Su singularidad procede sobre todo de la enorme concentración histórica de actividad industrial y de las consecuencias que esta dejó entre trabajadores, familiares y vecinos.
Uralita y el origen de una industria gigantesca
La historia está ligada a la fábrica de Uralita, que produjo materiales de fibrocemento durante décadas. Según datos recogidos por el Ayuntamiento de Cerdanyola, unas 230.000 toneladas de amianto fueron importadas y manipuladas en el complejo industrial de la localidad, alrededor del 9 % de los 2,6 millones de toneladas contabilizados en España. La actividad generó aproximadamente 910.000 metros cúbicos de materiales.
El fibrocemento tuvo una enorme difusión porque combinaba cemento y fibras de amianto en productos resistentes, económicos y fáciles de emplear. Se utilizó especialmente en cubiertas, tuberías, depósitos y otros elementos constructivos. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) estimó en su momento que en España se habían empleado unos 4,26 millones de toneladas de fibrocemento, de las cuales 3,52 millones correspondían a placas y 740.000 a tubos.
España prohibió definitivamente la utilización y comercialización del amianto a comienzos de este siglo. El problema es que la prohibición no hizo desaparecer los millones de toneladas que ya estaban colocadas en edificios e infraestructuras. El INSST continúa advirtiendo de que permanecen millones de toneladas de materiales con amianto en construcciones, instalaciones industriales, equipos y medios de transporte.
Una factura sanitaria que continúa apareciendo
Las consecuencias en Cerdanyola y la vecina Ripollet son especialmente graves debido a la antigua actividad de la fábrica.
En 2025, el Ayuntamiento cifraba en más de 700 los antiguos empleados diagnosticados y clasificados con asbestosis derivada del trabajo en la planta. También señalaba una incidencia acumulada de mesotelioma en el Vallès muy superior a la habitual en el conjunto de España.
La exposición, además, no quedó limitada al interior de la fábrica. Durante años surgieron casos entre familiares que habían estado en contacto con ropa de trabajo contaminada y entre personas que simplemente vivían en las proximidades.
La dimensión de este problema llegó hasta el Tribunal Supremo. En 2021 quedó confirmada una indemnización de más de dos millones de euros relacionada con 39 afectados entre familiares de trabajadores y vecinos de Cerdanyola, reconociéndose así las consecuencias de la exposición ambiental y doméstica al amianto.
El impacto sigue haciéndose visible décadas después porque enfermedades como el mesotelioma pueden presentar periodos de latencia extremadamente largos.
El amianto sigue sobre nuestras cabezas
La antigua fábrica desapareció, pero el material continúa formando parte del paisaje urbano español.
En Cataluña, la Generalitat calcula que todavía quedan cerca de cuatro millones de toneladas de amianto presentes en instalaciones, equipos y elementos constructivos. Además, ha elaborado un visor específico para localizar cubiertas de fibrocemento, aunque la propia administración advierte de que el censo todavía no es completo y debe continuar actualizándose.
Para el conjunto de España tampoco existe todavía una cifra exacta y completamente actualizada de todo el amianto que permanece instalado. Precisamente por ello, la Ley 7/2022 de residuos obligó a los ayuntamientos a elaborar censos de instalaciones y emplazamientos con amianto y calendarios para planificar su retirada.
Localizarlo es el primer paso. Retirarlo correctamente es el segundo.
Retirarlo sí, pero de forma controlada
El amianto no debe manipularse como cualquier otro material de obra. Cortar, perforar o romper elementos que lo contienen puede provocar la liberación de fibras respirables y potencialmente dañinas.
Por esta razón, los trabajos profesionales de desmantelamiento están sometidos a una regulación específica. El Real Decreto 396/2006 establece las medidas de seguridad aplicables a las actividades en las que los trabajadores pueden quedar expuestos al amianto, incluidas las operaciones de demolición y retirada.
Localizar profesionales adecuados para la Retirada de amianto en Barcelona es especialmente relevante en edificios construidos antes de la prohibición. Servicios como Lomills permiten buscar empresas especializadas para este tipo de trabajos, que deben realizarse siguiendo las exigencias legales correspondientes. El Área Metropolitana de Barcelona recuerda, por ejemplo, que cuando es necesario desmontar materiales con amianto debe recurrirse a una empresa especializada inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA).
De la “zona cero” a una ciudad sin amianto
Cerdanyola quiere que su historia industrial deje de determinar su futuro. El Ayuntamiento ya trabaja en la localización de materiales visibles y no visibles y ha reclamado recursos para avanzar hacia el desamiantado completo del municipio.
Cataluña también ha dado un paso relevante. En junio de 2026, el Parlament aprobó por unanimidad la Ley de erradicación del amianto, publicada posteriormente como Ley 8/2026. La norma se suma al Plan nacional catalán para la erradicación del amianto 2023-2032, que organiza las actuaciones necesarias para localizar, gestionar y retirar estos materiales.
Más de un siglo después de que el amianto comenzara a extenderse por tejados, fábricas y tuberías, el desafío ya no consiste en descubrir sus riesgos. Consiste en localizar lo que todavía permanece instalado y retirarlo de manera segura.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















