La continuidad de Pedro Sánchez pende de un hilo. El partido de Carles Puigdemont, Junts per Catalunya, ha declarado roto el «pacto de Bruselas» con el PSOE. Este acuerdo fue la llave para que el líder socialista renovara su mandato en 2023. Ahora, la entente política ha saltado por los aires.
La cúpula de Junts ha tomado la decisión por «unanimidad» en una reunión maratoniana celebrada en la localidad francesa de Perpiñán. Se confirman así los peores augurios sobre la fragilidad del actual Ejecutivo. El pacto, desde el principio, se sostuvo con alfileres y sobre cesiones inasumibles para muchos.
Esta determinación será sometida a la aprobación de la militancia. Será un mero trámite, pues el liderazgo de Puigdemont tiene un peso incontestable. La consulta interna se llevará a cabo a lo largo de este miércoles y jueves. El resultado ya parece descontado.

El Consejo Nacional del partido secesionista se reunirá previamente, este martes, para iniciar el mecanismo de votación. La coincidencia de fechas no es casual. El mismo jueves, Pedro Sánchez deberá comparecer en la comisión de investigación del ‘caso Koldo’ en el Senado.
Precisamente en el Senado, el Partido Popular ostenta la mayoría absoluta, lo que garantiza una sesión incómoda para el presidente. La tormenta política se cierne sobre Moncloa en un momento de debilidad parlamentaria. El Gobierno más a la izquierda de la democracia vuelve a estar en jaque.
El propio Carles Puigdemont ha sido el principal valedor de la ruptura. El expresidente catalán cree que el vaso de los incumplimientos del PSOE ha rebosado. Dos años después de la investidura, el balance es demoledor para los intereses posconvergentes.
La lista de agravios es extensa. La ley de amnistía aún no ha permitido el regreso del líder de Junts a Cataluña. La promesa del traspaso de competencias en inmigración, fundamental para el partido, no ha avanzado en el Congreso. Tampoco se ha logrado la oficialidad del catalán en la Unión Europea.
Es cierto que no todas estas promesas dependían exclusivamente del PSOE. Sin embargo, en Junts acusan a los socialistas de falta de diligencia y voluntad política real. La desconfianza mutua ha sido la tónica habitual de toda la legislatura.
Además, los alcaldes de Junts insisten en la falta de respuesta ante problemas de calado social. Leyes contra la multirreincidencia o la ocupación ilegal de viviendas permanecen paralizadas. Estos son asuntos clave para su electorado en el horizonte de las municipales de 2027.
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