Por mucho que Oriol Junqueras haya conseguido que el Tribunal de la UE le reconozca la inmunidad, sigue siendo un delincuente. De hecho, los magistrados no han entrado en el fondo de la cuestión, solo han dictado que una vez que se le permitió concurrir a las elecciones, y que fue escogido eurodiputado, tenía la inmunidad desde el momento que consiguió el escaño.
Tanto él como Carles Puigdemont llevaron a cabo un intento de golpe de Estado desde instituciones públicas, y aprovechando sus cargos. Quisieron convertir a millones de catalanes, los no nacionalistas, en ciudadanos de segunda conculcando sus derechos cívicos y políticos.
Violaron repetidamente, y se jactaron de ello, las normas de un país democrático como España, y utilizaron de manera torticera fondos públicos para conseguir sus fines ilegales. Y usaron a masas de ciudadanos para intentar subvertir el orden constitucional en nuestro país.
Organizaron un referéndum ilegal, impidieron que una comitiva judicial hiciera su trabajo, que además fueron coaccionados por la presencia de miles de personas. Conculcaron los derechos de la oposición en el Parlament, usaron a la policía autonómica para espiar a los líderes de la oposición…
Demasiados delitos que no pueden quedar impunes. Oriol Junqueras no puede salir indemne porque es un delincuente. Él y todos los que formaron parte del golpe. También Carles Puigdemont, al ser un prófugo de la Justicia y huir también merece la condición de delincuente, aunque sea por ese delito. Cuando se le juzgue veremos si se añaden más…
La Justicia española ha de tener un poco de dignidad. Un tecnicismo jurídico no puede significar la impunidad para los que han querido acabar con nuestro sistema democrático. No se puede caer en la trampa de los secesionistas, que quieren usar esta sentencia para deslegitimar un juicio justo, y en el que además los condenados salieron demasiado bien librados si se considera la gravedad de los delitos que cometieron.
Comentario editorial de elCatalán.es.
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