Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi se han citado este martes en la sede de Esquerra Republicana en Barcelona. El encuentro busca apuntalar el frente común entre los herederos de la violencia y los artífices del golpe secesionista de 2017. Esta reunión a puerta cerrada evidencia quiénes son los verdaderos directores de orquesta de la política española actual.
Mientras el PSC mira hacia otro lado, el bloque separatista diseña su hoja de ruta para seguir exprimiendo al Estado. Los líderes de ERC y EH Bildu han escenificado una sintonía que deja en evidencia la debilidad de un Pedro Sánchez dispuesto a todo por mantenerse en el poder. La fotografía de los dos líderes es un recordatorio constante de las hipotecas que paga el Gobierno central.
Ambas formaciones han aprovechado la cita para lanzar proclamas contra lo que denominan «ola reaccionaria». Resulta paradójico que hablen de amenazas al futuro quienes han quebrado sistemáticamente la convivencia en Cataluña y el País Vasco. En su retórica habitual, no faltaron las críticas al «régimen del 78», ese marco democrático que les permite hoy mangonear las instituciones.
La reunión también ha servido para enfriar las ocurrencias de Gabriel Rufián sobre un posible frente de izquierdas. El partido prefiere centrarse en una «relación estratégica» que ya ensayaron en las últimas elecciones europeas. El objetivo es claro: avanzar hacia la «soberanía plena» mientras el PSOE les despeja el camino con concesiones constantes.
Junto a Junqueras, han estado presentes figuras como Elisenda Alamany y Oriol López. Por parte de los vascos, Sonia Jacinto y Gorka Elejabarrieta completaron la mesa de trabajo. Todos ellos coinciden en que es el momento de actuar con «valentía» para superar el actual modelo de Estado. La exigencia del catalán y el euskera como lenguas oficiales en la UE sigue siendo su principal caballo de batalla. Es una reclamación que el Gobierno socialista ha sido incapaz de materializar, sumando un nuevo fracaso a su gestión internacional. Aun así, el bloque radical no cesa en su empeño de imponer su agenda lingüística en todas las esferas.
Es preocupante ver cómo se normalizan estas cumbres entre quienes quieren destruir España. El PSC, que debería ser el dique de contención en Cataluña, se convierte en el facilitador necesario de estas dinámicas. La falta de una alternativa firme desde el socialismo catalán deja a los ciudadanos abandonados ante el avance ‘secesionista’.
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