Fins aquí. Fins aquí arriba la meva vinculació amb Esquerra Republicana. Per coherència política i per dignitat personal. És una decisió dolorosa, però profundament meditada. Ja no puc formar part d’aquest projecte. 1/
— Helena Solà i Tàrraga (@helenasola) March 1, 2026
La crisis interna en el ‘secesionismo’ ha sumado un nuevo capítulo de autodestrucción con la salida de Helena Solà de ERC. La que fuera candidata de ‘Foc Nou’ en las primarias de esta formación ha abandonado las filas de Esquerra Republicana denunciando una deriva insostenible. Su marcha no es un hecho aislado, sino el síntoma de una formación que ha perdido su brújula política.
Solà ha sido contundente al señalar que el partido carece actualmente de rumbo y proyecto. Para la exmilitante, la dignidad personal y la coherencia política son incompatibles con la situación actual de la organización. «Ya no puedo formar parte de este proyecto» , sentenció a través de un hilo en la red social ‘X’.
El sector crítico apunta directamente a la sumisión ante el Gobierno de Salvador Illa. La exmilitante censura que ERC se haya convertido en un actor desorientado que solo sirve para apuntalar al socialismo. Esta decisión, calificada de «dolorosa pero profundamente meditada», refleja el hartazgo de las bases ante el entreguismo al PSC.
La gestión de los presupuestos de la Generalitat para este 2026 es el detonante final de esta ruptura. Solà critica duramente que se pretenda negociar con el Ejecutivo socialista sin que existan cumplimientos previos de lo acordado. Según su visión, este seguidismo supone una renuncia permanente que no construye ningún proyecto sólido para Cataluña.
El dardo contra la cúpula que lidera Oriol Junqueras es directo y demoledor. La exaspirante a las primarias denuncia un «déficit de liderazgo» que está difuminando la identidad del partido ‘separatista’. El descontento crece al ver cómo la formación se pliega sistemáticamente a las prioridades del PSOE y sus delegados regionales.
Además, Solà ha arremetido contra quienes han hecho de la política su «modus vivendi indefinido». Esta crítica señala a los cuadros dirigentes que perpetúan sus cargos en lugar de entender la política como un servicio temporal. La renovación que prometía el partido ha quedado sepultada por la ambición de mantener las cuotas de poder.
La subordinación de ERC a los intereses de Illa y Sánchez ha dejado al llamado ‘eje nacional’ en un segundo plano. La exmilitante lamenta que las prioridades del partido parezcan ahora dictadas desde fuera. Los silencios ante decisiones relevantes y las ambigüedades estratégicas son, a su juicio, pruebas de esta preocupante debilidad.
En su escrito de despedida, también hubo espacio para cuestionar la falta de orden interno. Solà mencionó la falta de posicionamientos claros ante iniciativas individuales, como las de Gabriel Rufián. Esta anarquía comunicativa solo refuerza la imagen de un partido que se desvanece mientras el liderazgo se debilita.
La realidad es que «ERC no debe nada al PSC», aunque su dirección actúe como si fuera lo contrario. La investidura de Illa fue vista por muchos sectores como la rendición final del partido. Hoy, esa fractura se hace más evidente con la salida de figuras que se niegan a ser cómplices del socialismo.
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