Oriol Junqueras ha cerrado la puerta a negociar, de momento, los presupuestos de la Generalitat con el PSC. El líder de ERC considera que, hoy por hoy, no existen las condiciones mínimas para sentarse a hablar con los socialistas.
El principal escollo es la gestión y recaudación del IRPF, una promesa que los republicanos dan por incumplida. Para Junqueras, el Gobierno central y su delegación en Cataluña no ofrecen garantías suficientes sobre esta cesión tributaria.
Desde la tribuna del Consejo Nacional de ERC, Junqueras ha lanzado la pelota al tejado del PSC. Exige gestos reales y no solo palabras que se quedan en el aire tras año y medio de espera. El mensaje es nítido: sin el control del IRPF, no habrá apoyo parlamentario para las cuentas de 2026.
La estrategia de los republicanos busca evidenciar la supuesta falta de palabra de Pedro Sánchez y Salvador Illa. Según Junqueras, el PSC firmó unos acuerdos que ahora parecen haber caído en el olvido institucional.
El líder separatista asegura que las posiciones estuvieron cerca de un punto de encuentro definitivo. Sin embargo, lamenta que la decisión de frenar el avance no haya dependido de su propia formación. La sensación de oportunidad perdida sobrevuela una legislatura marcada por la debilidad de las alianzas.
Pese al tono crítico, Esquerra no desea romper los puentes de forma definitiva con el socialismo. Los republicanos mantienen su intención de negociar otros aspectos menores, como el consorcio de inversiones. Es un intento de mantener la relevancia política mientras se desentienden de la responsabilidad de gobernar.
El PSC se encuentra ahora en una posición delicada ante las exigencias de sus antiguos aliados de investidura. La gestión directa del IRPF es una línea roja que el Estado difícilmente puede ceder sin fragmentar el sistema fiscal.
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