El historiador Iván Vélez, autor de La Conquista del Perú. En busca de fama y fortuna (La Esfera de los Libros), abordó en una reciente entrevista en el canal de YouTube en elCatalán tanto las motivaciones de su obra como su crítica postura ante la gestión de la memoria histórica en España. El autor presenta hoy este libro en Barcelona a las 19:00 en la Librería Byron (Casanova, 32), junto a Carlos Basté y María Ángeles Pérez Samper.
El libro, explicó Vélez, se concibió como un encargo para conmemorar los quinientos años del inicio de la aventura de Francisco Pizarro hacia el Imperio Inca o Tahuantinsuyo, un viaje que, si bien era incierto, estaba cargado de esperanza para los intereses de los exploradores.
En el plano político actual, el autor lamentó profundamente la narrativa que, según él, domina en amplios sectores de Cataluña, donde el discurso se centra en acusar a España de ser la raíz de todos los males históricos. Vélez considera que las élites catalanistas conciben a España como un «gran error histórico» y una «prisión de naciones», llegando al extremo de fantasear con una identidad propia como «indígenas europeos» colonizados por supuestos «malvados castellanos». A pesar de calificar estas ideas como «burdas», reconoció que encuentran eco en el fanatismo y la ignorancia.
Respecto a la conmemoración del aniversario de Pizarro (500 años de su primera expedición a Perú), Vélez fue especialmente crítico con el Gobierno de España. Aseguró que las autoridades no estuvieron a la altura de la efeméride, limitando las celebraciones a iniciativas muy pequeñas y locales. Atribuyó esta inacción a la influencia de la Leyenda Negra en los sectores gubernamentales, señalando al partido mayoritario y sus socios como hispanófobos que desprecian activamente la historia nacional. Para el historiador, amplios sectores de la sociedad española padecen un preocupante fenómeno de autodesprecio.
Al hablar de su obra, Vélez quiso destacar que La Conquista del Perú es más que un simple ensayo; es un relato que no elude las traiciones, las intrigas y las luchas internas que se desarrollaron entre los propios españoles. El autor sostiene que si este capítulo de la historia hubiera ocurrido en Estados Unidos, ya habría generado incontables producciones cinematográficas debido a su dramatismo inherente.
Vélez relata que la principal diferencia que singulariza la conquista peruana respecto a otras campañas, como la de Hernán Cortés en México, radica en la prolongada y cruenta serie de guerras civiles que siguieron a la victoria inicial. Este conflicto no se limitó al campo de batalla; se originó principalmente por la decisión de la Corona de Castilla de intentar extinguir, a partir de 1542, el sistema de las encomiendas. Este sistema era la base del modo de vida y la recompensa de los conquistadores, y su amenaza provocó importantes revueltas.
El conflicto escaló desde las rencillas entre los primeros y segundos conquistadores hasta una confrontación abierta de la totalidad de los españoles en Perú contra la autoridad de la Corona. La gravedad de las pugnas fue tal que, en el transcurso de las guerras, se llegó al asesinato de un virrey.
El autor profundiza en que este periodo de inestabilidad no solo fue una lucha por el poder, sino que también puso sobre la mesa debates cruciales que persisten hasta hoy, como la propiedad del oro, la posición de los indígenas, la adaptación de la Iglesia a través del sincretismo religioso y la continuidad de instituciones prehispánicas como la mita.
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