El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha rechazado la propuesta de Junts de rebajar el tramo autonómico del IRPF en el marco de las medidas económicas vinculadas al contexto internacional. El Govern defiende mantener una política fiscal teóricamente basada en la equidad y la sostenibilidad de las cuentas públicas, frente a las demandas de la formación separatista, que reclama aliviar la presión fiscal sobre las rentas medias y trabajadoras. Pero ni Junts quiere romper del todo con los socialistas, ni Illa quiere crear más problemas a Sánchez, por lo que todo queda en un intercambio dialéctico.
El secretario general de Junts, Jordi Turull, ha instado al Ejecutivo catalán a rectificar su estrategia y aplicar una reducción de impuestos, especialmente en el IRPF, argumentando que la Generalitat dispone de margen para ello y que la actual carga fiscal dificulta la situación económica de muchos ciudadanos. Según Turull, una rebaja permitiría dar “oxígeno” a familias y empresas en un contexto marcado por la incertidumbre internacional.
Sin embargo, desde el Govern se descarta esta medida. La consellera de Economía, Alícia Romero, ha señalado que una reducción del IRPF tendría un impacto limitado en los contribuyentes y, en cambio, supondría una merma significativa en los ingresos públicos. El Ejecutivo apuesta por una fiscalidad que garantice los recursos necesarios para sostener los servicios públicos y afrontar el actual escenario económico.
El debate se enmarca en un contexto de tensión política y negociación presupuestaria, en el que la política fiscal se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción entre el Govern y Junts. Mientras la formación independentista insiste en la necesidad de reducir impuestos, el Ejecutivo catalán prefiere negociar con ERC, su aliado más fiel en el Parlament.
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