Llegamos al comienzo de las vacaciones, y somos medalla de oro en vacunación, está activado el 94 por ciento de sus promesas y cumplido el 32 por ciento, y diciendo exultante todo ello, mientras tras haber llegado hace un par de días de Estados Unidos, sin ser recibido por nadie – imaginemos al primer ministro de Gran Bretaña, o a Macron, hacer una gira por Estados Unidos, y no ser recibidos por nadie-, este país acaba de desaconsejar venir a España por su altísimo nivel de contagio. ¡Magnífica gestión del viaje!
Ante la conferencia de presidentes dice que “el diálogo es un valor en sí mismo y sobre todo en estos tiempos” – mientras ha suspendido unilateralmente dicho diálogo con la oposición, y solo lo hace con quien quiere destruir España -, y en paralelo paga prebendas en forma de impuestos al País Vasco para poder asistir a Salamanca – previo reproche del Lehendakari, recordándole que no está cumpliendo bien la bilateralidad-. Mientras, a Cataluña la invita hasta el límite y no logra su asistencia, si bien se van a ver de forma bilateral poco después.
¿Es esto serio, o es que estamos todos locos? La semana se llena de ilegalidad con el espectáculo añadido de la Generalidad reiterando su deseo de delinquir pagando a los delincuentes lo que deben, con avales y dinero de todos los catalanes y resto de españoles. El Tribunal de Cuentas pide a la abogacía del estado que se pronuncie y hasta ahora el gobierno es cómplice de una sinrazón delictiva.
Nos enteramos del oculto procedimiento, cada vez más turbio, para traer a una persona de muy mala reputación delictiva a España con identidad supuesta y provocando un enorme problema con Marruecos. La hasta ahora Ministra de Exteriores mintió con descaro inusitado y el problema con Marruecos sigue vivo.
El problema originado con ayudas ilegales a una compañía venezolana agravado, mientras Europa contempla la ilegalidad y no da crédito al procedimiento y comportamiento bananero de España. El desaguisado del Gobierno agrede gravísimamente los legítimos intereses de todos los españoles.
En Cuba sigue la represión y llegan testimonios que ponen los pelos de punta, que atestiguan la severa crueldad contra los derechos humanos. El Gobierno nuevamente callado y “a ver cómo lo digo” en Cuba -dicen- democracia no es, pero ni hablar de calificarla como dictadura. Pero si fuera de otro signo, la estaban denunciando en Naciones Unidas y en La Haya simultáneamente.
¿Alguien imagina que en Portugal se reúnan representantes regionales presididos por el presidente de la Republica y haya alguna región que pida más dinero por asistir y otra ni va pues ha de hablarse con ella bilateralmente, y el primer ministro no diga nada y pague esos chantajes ?
¿Alguien imagina en Francia que en un departamento -el equivalente a nuestras provincias- pretenda pagar con fondos de todos los franceses a delincuentes que han malversado dinero público, y satisfacer así con ese dinero público las cantidades que deben por sus delitos, y que el primer ministro o el presidente de la Republica no digan nada y además sean cómplices de ese pago?
¿Alguien imagina en Alemania que se introduzca desde el Gobierno a un delincuente extranjero con identidad falsa y eso provoque conscientemente la rotura de relaciones con un tercer país, y la Canciller no haga ni diga nada?
¿Alguien imagina en Holanda que se den ayudas públicas a una empresa cuya mayoría de capital no es holandés pero sobre todo no cumple ningún requisito para otorgarle ayuda alguna, y el primer ministro de Holanda no diga nada y busque complicidades para lograr esa ayuda?
¿Alguien imagina en Italia que un país de su influencia esté siendo nido de secuestro de cientos de personas, desapariciones, maltratos, invención de delitos para justificar encarcelamientos masivos, y ataque salvaje a los derechos humanos de su población y el primer ministro de Italia no diga nada y sea cómplice pasivo de esa perversa situación?
No ha terminado la semana y probablemente el hecho más grave desde hace muchas décadas es lo ocurrido en Perú delante del Rey, afrentándolo, y por tanto a todos los españoles. No alguien cualquiera, sino el nuevo presidente de Perú, y en el acto de su toma de posesión.
¿Alguien imagina en Gran Bretaña, Portugal o Francia que la Reina de Inglaterra, el presidente de la República de Portugal, o el presidente de Francia vayan a la toma de posesión del nuevo primer ministro de Australia, del nuevo presidente de Brasil , y del nuevo presidente de la Guayana Francesa, y el primer ministro de Australia insulte a la Reina y al legado británico en Australia; el nuevo presidente de Brasil desprecie la labor histórica de Portugal y le acuse de robar durante siglos, a la cara del presidente de la República portuguesa; y el nuevo presidente de Guayana recrimine la labor de Francia durante siglos insultando y despreciando al presidente de la República francesa?
¿Y después de esto los primeros ministros de esas tres naciones no digan nada para defender a su reina o a sus presidentes de la Republica, y que además miembros de los gobiernos de las tresnaciones, estén alineados y sean cómplices de los insultos y vejaciones de esos países y que de nuevo los primeros ministros de las tres naciones no cesen ni reprueben a sus ministros?
Inasumible en una democracia europea, y en quien cree en las bases esenciales del estado de derecho, de la Ley y de los fundamentos capitales democráticos. Un presidente de Gobierno jamás actúa con tanta manipulación y desprecio de las normas básicas que le exige su puesto .
Amalio de Marichalar. Conde de Ripalda
Soria, 30 de julio de 2021
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