Una tragedia que nos oprime el corazón y nos desangra el alma a todos los españoles. Como español de a pie, mi más sentido y profundo pésame por todas las personas que han muerto en Urda, y mi permanente oración por ellas y por todas sus familias. Mi sentimiento de más hondo dolor, así como mi continuo pensamiento y acompañamiento en esta hora tan difícil y triste.
Lo ocurrido en Urda, así como lo ocurrido en Adamuz hace nueve meses, recordando también siempre a todos los que allí perdieron la vida y a sus familias, y también a esa misma persona que murió aquel día en el tren accidentado cerca de Barcelona, es algo imposible de entender y de aceptar en Europa, en pleno siglo XXI y con el nivel tecnológico que hemos alcanzado en todas las áreas y, muy concretamente, en el transporte.
No se conoce un precedente así en todo el mundo y España está dando un perfecto ejemplo de lo que no se debe hacer, dado que ayer mismo, tras seis horas de la tragedia y antes de comparecer por primera vez el ministro de Transportes, este desliza ya la culpa hacia una persona, cuando llevamos aún nueve meses sin saber el origen de la tragedia de Adamuz.
No comprendo qué ha podido ocurrir durante esas seis horas antes de que el Gobierno compareciera para ofrecer la primera explicación de la tragedia. Y es enormemente preocupante que salgan de inmediato, antes de esa comparecencia, cortes de audios que llevan a la teoría de un culpable.
De inmediato, además, cualquier entendido, tal y como estamos escuchando en estas horas, señala al cuadro de seguridad y a los distintos sistemas de seguridad, independientemente de la mano humana, así como a los errores inasumibles en esta tecnología de transporte, e inasumibles por lo muy comprobada que está su seguridad, a lo que hay que añadir también los nuevos sistemas que dicen que están introduciendo. No hay explicación, salvo que se quiera ocultar la posible manipulación de esos sistemas para no interrumpir el ritmo de transporte necesario y evitar que influya en la mala imagen por mantener la primacía política, pero todo ello, criminalmente, a cambio de la seguridad de los viajeros.
Resulta enormemente difícil escribir sobre esto cuando la tragedia está viva y, un día después, nos enteramos de que había un tercer tren que logra parar antes por pura intuición del maquinista.
Esto no tiene explicación alguna. Bueno, más bien sí. La absoluta falta de decencia de un presidente del Gobierno maldito, junto a su Gobierno, el mismo maldito que ha colaborado en la invasión de España a través de Ceuta y que sigue siendo cómplice de esa invasión desde hace más de tres meses. Esto es lo que ocurre en España. Un maldito que ha perdido el juicio voluntaria y obscenamente, con una perversión satánica que ha contagiado, como si de una secta se tratara, a todos los que se sientan alrededor de la silla con él.
Alguien que se permite hablar de amor y que ha destrozado cualquier palabra y su honroso significado para utilizarla sin creer en absoluto en ella, para engañar, manipular y pervertir a toda persona que le escucha.
Amalio de Marichalar. Conde de Ripalda. Soria, 30 de octubre de 2026
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